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Fr Giacomo Bini, ofm
Ministro general
Querido Fr. Giacomo:
Después de desearle la bendición de nuestro Seráfico Padre, pasamos a informarle sobre el terremoto de ayer, 13 de febrero, en El Salvador.
Herida sobre herida; decenas de miles de casas, ya endebles a causa del primer terremoto, se vinieron abajo; cifras aproximadas dan cuenta de dos mil heridos y trescientos muertos. Este terremoto ha golpeado a las familias de nuestros frailes más que el primero; el consuelo viene de haber salvado la vida.
Contemplando en estos días a este pobre y pequeño pueblo de El Salvador, nos viene espontáneo pensar en las escenas de Jesús que cae una y otra vez; y a los inmediatos sentimientos de compasión y solidaridad, por las víctimas, se juntan los porqués y la búsqueda de culpables. No faltan las voces que, como chacales religiosos, aprovechan para presentar la imagen de un Dios castigador; pero nosotros sabemos de quiénes es la culpa principal y de quién es la misericordia que consuela y revitaliza. Al final caemos de rodillas y, desterrando todo sentimiento malo, pedimos por todos y nos ponemos en las manos amorosas de Dios.
Querido Hermano, al mismo tiempo que le agradecemos la respuesta generosa de hace un mes, volvemos a extender la mano, con humildad y dignidad, a favor de las nuevas víctimas.
Reciba, Hermano Ministro, un fraterno y afectuoso saludo de todos los Hermanos de esta Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe.
Fr Domingo Solís, ofm
Vicario provincial
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