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LIBERAR LA VIDA CONSAGRADA LIBERANDO LA ESPERANZA
[síntesis de la intervención]
Santo Padre, Eminencias y Excelencias reverendísimas, Hermanos y Hermana
El Señor os de la paz
Hablo en nombre de la Unión de Superiores generales y me refiero al n. 92 del Instrumentum laboris donde se habla de los Consagrados como "anuncio vivido del Evangelio de la Esperanza"
Mi intervención se inspira en un encuentro significativo entre un Obispo y un creyente del siglo Xlll; precisamente en Francisco de Asís, quien, siguiendo el Evangelio sine glosa, inicia una forma original de Vida Consagrada (VC), y en su Obispo Guido de Asís a quien Francisco se encomienda con confianza. El Obispo, intuyendo que, en el corazón de esta "revolución", se sentía la voz del Espíritu, se hace su amigo; es más, le acompaña a Roma, al "Señor Papa", para la aprobación de su forma de vida.
Salvar la esperanza salvando el profetismo de la VC
Por el deseo de compartir la humildad y la pobreza de Jesús de Nazaret, Francisco experimenta la incomprensión y la adversidad de su padre y de los ciudadanos que acaba en un proceso publico. El Obispo Guido está presente y, con confianza de padre, consolida la esperanza de vida nueva expresada por Francisco, cubriéndole con su manto y asumiendo bajo su autoridad este nuevo "pobre de Cristo".
Los consagrados son testigos de esperanza, en la Iglesia y en el mundo, porque con su estilo de vida muestran las primicias del Reino ya presente y operante. Salvar el profetismo de la VC es deber de todos, en la Iglesia, y debe ser de interés común. La VC, en efecto, como la vida de Jesús, es del orden de la profecía antes que del servicio.
Cuidar la esperanza cuidando los fundamentos de la VC
El movimiento nacido de Francisco se difunde rápidamente, con el aumento sorprendente del número de los Hermanos. Esto provoca no pocas dificultades y suscita varios problemas, pero el Obispo Guido no se desmoraliza; sigue acompañando a este grupo "original" sin apagar la creatividad. Obtenida, en efecto, la aprobación de la forma vitae, los Hermanos se esparcen por Italia y por el mundo, de dos en dos, presentándose primeramente a los Obispos "padres y señores de sus almas", ofreciendo un testimonio de servicio, de reconciliación y de minoridad vivido en fraternidad.
Liberar la esperanza liberando la potencialidad de VC
El carácter radical de la VC está en el motivo de no tener raíces fijas sino es en Dios, de manera que hace parte de su naturaleza el no dejarse encuadrar una vez para siempre en esquemas definitivos.
El Obispo, signo de esperanza, tiene el deber de animar la vida de la comunidad religiosa de su diócesis con creatividad, aceptando el riesgo de nuevos tipos de presencia, de nuevos ministerios; de animar a emprender caminos en los cuales sólo una caridad verdaderamente evangélica pueda promoverse ; de estimular para que estén presentes en los lugares de fractura, de tensión y de división, como Francisco de Asís que, desarmado, va al encuentro del Sultán Malek.El-Kamil y consigue dialogar con él mientras los ejércitos cruzados se preocupan de derrotar al enemigo. Un gesto profético, como este, queda como un signo de esperanza para todos y para siempre, porque no intenta ofrecer una solución automática o simplista a un problema, sino que abre sus horizontes inéditos que pueden traducirse en nuevos caminos de diálogo y de reconciliación.
San Francisco es el resultado de esta dinámica espiritual: obediencia al Espíritu y a la Iglesia. Donde se encuentran Institución y Carisma no se hacen esperar los milagros de Dios.
Agradecemos a todos los Obispos por el servicio de esperanza que han dado y dan con generosidad a todos los Consagrados, como hizo el Obispo Guido con Francisco de Asís. Espero que el Espíritu done también hoy a la Iglesia profetas y comunidades proféticas como signos de esperanza en la construcción del Reino..
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