• Update: Mon, Aug 28, 2000
  • Mensaje del Ministro General de los Hermanos Menores
    a la Juventud franciscana (Jufra)
    en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud 2000

    Aracoeli, 15 de agosto de 2000

    En Tanzania, durante las celebraciones eucarísticas, la presentación de las ofrendas es muy sugestiva. Todas las personas se dirigen hacia el altar y allí pone cada uno sus dones. También los niños, llevados en brazos por sus papás, reciben una moneda para colocarla sobre el altar. A veces algún niño rehusaba dejar la moneda que le habían dado: había entrado ya en la lógica de la ganancia que guía nuestra sociedad. Nada es gratuito, todo se adquiere, por eso es necesario tener monedas, o alguna otra cosa que ofrecer.

    El acontecimiento que vivís en esto días escapa a la lógica del interés. Habéis aceptado la invitación para participar en este Jubileo; muchos de vosotros reciben huéspedes o son recibidos gratuitamente: vuestras manos se han abierto a la acogida, manos libres que se extienden hacia los demás, dispuestas a compartir, pues todo nos ha sido dado para que sea compartido con todos.

    Queridos jóvenes, de esta experiencia vosotros recibís un mensaje revolucionario, que debe dar una nueva dirección a vuestra existencia. Gracias a este mensaje podréis transformaros en profetas e indicar nuevos senderos de vida a los hombres y mujeres que encontráis en vuestro camino.

    Este es el mensaje de la gratuidad. La Biblia dice que desnudos salimos del seno de nuestra madre y desnudos regresaremos a la madre tierra. San Francisco añade que ´de propio tenemos sólo los pecadosª. Todo lo demás no nos pertenece, pues nos ha sido dado. Vivir en esta perspectiva significa superar la angustia, el deseo desenfrenado de acumular para consumir, según las enseñanzas del mundo que nos hace esclavos. Nos engañamos pensando que la felicidad consiste en la saciedad, y no en la gratuidad. No nos damos cuenta que si seguimos acumulando estaremos cada vez más insatisfechos y seremos injustos ante quien no tiene lo necesario.

    Gratuidad es transformarse en don para los demás sin pretender algo en cambio. Cada vez que cierro mi mano, que me encierro egoísticamente, es como si bloqueara la dinámica del amor, de la vida. La mano que se abre y se extiende fraternalmente hacia el otro, un rostro sonriente y acogedor, un gesto de solidaridad ...: éstas son semillas de vida que cambian el mundo; ¡éste es el verdadero amor que puede liberar al mundo del mal!

    ¿Y como formarnos a la gratuidad, al amor verdadero?, ¿cómo evitar la tentación de acumular lo superfluo? San Francisco nos da la respuesta: repetir junto con él ´Tu, Señor, eres mi riqueza a saciedadª. Quiero usar de lo que tú me das sin ser esclavo de ello. Entonces la pobreza se transforma en libertad, en espacio de condivisión con los demás. Entonces nace la alegría del compartir. La libertad en el uso de los bienes y la solidaridad se convierten en el camino que lleva a la felicidad.

    El año jubilar que vivimos es una invitación a la liberación, a volver a nuestra tierra; nos ayuda a entrar en la profundidad de nosotros mismos, a recuperar nuestra identidad para liberarla de toda esclavitud; es una invitación a "llevar a casa" nuestro cuerpo con todos sus instintos y sus deseos para ordenarlos. Mientras estemos divididos interiormente, no seremos jamás instrumento de paz; seremos don de paz para los demás, siendo nosotros mismo habitados por la paz.

    Durante esta experiencia de gratuidad y de solidaridad en ocasión del año jubilar, el Señor os ayude a gritar junto con S. Agustín: ´Tu estabas dentro de mí y yo Te buscaba fuera; Tu estabas conmigo, pero yo no estaba Contigoª. Que todos vosotros sepáis leer vuestra historia como él lo ha hecho: "buscábamos la felicidad en la satisfacción de tantos deseos que venían de fuera, sin comprender que la verdadera felicidad la teníamos dentro de nosotros; debemos simplemente acogerla y vivirla".


    Fra Giacomo Bini, ofm
    Ministro generale



    © Macmade on Mon, Aug 28, 2000 at 10:41:16 by John Abela ofm (Communications Office - Rome)
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