SINTESIS DE LAS RELACIONES PRESENTADAS
POR LOS DELEGADOS DE LAS CONFERENCIAS AL C.I.F.E. 1998

Franciscan Center
Andover, Mass. USA

Grande es el camino recorrido por la Orden en el campo de la formacón durante las tres últimas décadas.

Haciendo un balance de este camino recorrido no podemos menos de subrayar algunos aspectos que hoy son más o menos asumidos por todos y que hace algunos años eran simplemente impensables: el rol formativo de la fraternidad, la valoración de la persona y de su mundo subjetivo, la incidencia decisiva de los factores sociales, el valor formativo de las experiencias...

Creemos que la formación franciscana ha de ser parte integrante de todo el proceso formativo. Esto no excluye que en dicho proceso se propicien algunos "tiempos fuertes" durante los cuales dicha formación se intensifique. Por este motivo vemos como algo muy positivo el que día a día estén anumentando las Entidades que inmediatamente después del año de noviciado o un año antes de la profesión solemne dedican un año a la formación específicamente franciscana, conjugando durante este tiempo experiencias prolongadas de oración con experiencias fuertes de vida fraterna y de inserción en ambientes pobres.

Positivo es también el interés que tanto la Orden como las Conferencias están poniendo en la formación de formadores a través de cursos especificamente programados para ellos; la creciente conciencia entre muchos hermanos de la importancia de los estudios como fuente de renovación de nuestra vocación franciscana; la convicción de que la formación permanente está a la base de la formación inicial, y el esfuerzo por crear equipos para el cuidado pastoral de las vocaciones y verdaderas fraternidades formativas.

En esta evaluación que hemos hecho los días 17 y 18 de noviembre con motivo de la celebración del VII Consejo Internacional para la Formación y los Estudios en Andover-MA (USA) del 17 al 24 del mismo mes, no se nos ocultan algunas preocupaciones y retos que, junto con algunas propuestas, hacemos llegar al Ministro general y su Definitorio, a todos los Ministros de la Orden con sus Definitorios, a todos los Secretarios de Formación y Estudios y a todos los Hermanos que, de una menera u otra, trabajáis en la animación de la formación y en la promoción de los estudios, con la esperanza que entre todos intentemos dar una respuesta adecuada a las exigencias de la formación hoy.


1. Preocupaciones

  1. Nuestra pastoral vocacional y, por consiguiente, nuestra formación siguen siendo fundamentalmente clericales. Esto influye entre otros factores externos, como la mayor relevancia social de la vocación sacerdotal que de la vocación laical, en la disminución, en la gran mayoría de las Entidades de la Orden, de los Hermanos laicos. La desproporción entre Hermanos clérigos y laicos no sólo no se mantiene en las cuotas de las décadas pasadas, sino que aumenta cada vez más. Esta disminución se agrava por el hecho de que el número de los que abandonan la Orden, proporcionalmente, es mayor entre los Hermanos laicos que entre los clérigos. Esta última constatación puede estar indicando que el Hermano laico todavía no ha encontrado su lugar y su "identidad" tanto a nivel teórico como, especialmente, a nivel práctico dentro de una Orden que se define como Fraternidad.

  2. La falta de personal cualificado y disponible para la animación de la formación permanente y de la formación inicial. Mientras por una parte constatamos que muchos Hermanos guardianes no están preparados para asumir el rol que les corresponde en la animación de la formación permanente en las fraternidades; por otra parte vemos que el relevo de formadores en las etapas de formación inicial en muchas Entidades no es fácil, ya sea por el envejecimiento de algunas Entidades, ya sea por la falta de preparación específica de los Hermanos más jóvenes para esta delicada tarea.

  3. La falta de verdaderas fraternidades formativas y de animación vocacional. Con demasiada frecuencia la labor formativa se sigue delegando en el "maestro". Lo mismo sucede con el "animador" del cuidado pastoral de las vocaciones. Son servicios que las fraternidades, muchas veces, ejercen por "delegación".

  4. La deficiencia en el acompañamiento debido al trabajo extra-formativo que los formadores desarrollan, ya sea por falta de personal, ya sea porque otros trabajos son más gratificantes que el de la formación.

  5. La falta de gradualidad y continuidad entre las distintas etapas del proceso formativo. Particularmente aguda es la falta de gradualidad-continuidad entre la formación inicial en su conjunto y la formación permanente. Esto lleva a que entre ambas se produzca una ruptura, con el consiguiente vacío existencial, que muchas veces lleva al abandono de la Orden de los Hermanos más jóvenes en los primeros años de Profesión solemne o de ordenación sacerdotal.

  6. La falta de una verdadera programación de la formación permanente a nivel provincial, de tal forma que ésta se convierta en base y eje de la formación inicial. A lo más que se llega en muchas Entidades de la Orden es a programar actividades de formación permanente. Falta un proyecto que, además de ser global y que por tanto comprenda todas las dimensiones de la persona (humana, cristiana, franciscana, ministerial, profesional); tenga también en cuenta las necesidades de los Hermanos según la edad y el ministerio que realizan.

  7. El "desfase" cultural y de formación religiosa de algunos de nuestros candidatos y su proveniencia de familias "rotas". Mientras constatamos que entre nuestros candidatos hay jóvenes que provienen de familias bien estructuradas y con una formación universitaria; también constatamos que hoy llegan a nuestras casas de formación candidatos con una formación cultural mínima y con una formación religiosa muy baja. En muchos casos este "deficit" en la formación es más alto en jóvenes proveniente de familias desintegradas, lo cual suele desembocar en actitudes de rechazo a la autoridad (crisis de obediencia), dificultades serias para la vida en fraternidad, inconstancia en los valores y convicciones. Suelen ser jóvenes muy frágiles psicologicamente, lo cual se suele traducir en inestabilidad emocional, superficialidad, dificultad en asumir compromisos definitivos.

  8. La selección, el discernimiento vocacional y el acompañamiento en los procesos de formación de los jóvenes que nos llegan.

  9. La frágil perseverancia de los candidatos. En bastantes casos las opciones vocacionales son opciones "con poco futuro". Esta fragilidad se constata también después de la profesión solemne. Son bastantes los jóvenes que en los primeros años de profesión solemne o de ordenación sacerdotal abandonan la Fraternidad por escasa fundamentación de la fe, por dificultades en la vivencia de la fraternidad, y por dificultades de tipo afectivo. Esto crea una sospecha sistemática de las opciones que no contribuye a la calidad de la formación que se pretende. 1.10. La poca importancia que en algunas Entidades se da a la formación franciscana en el período de la profesión temporal. Los estudios, a veces, son tan exigentes que la formación franciscana es dejada en un segundo término, y queda reducida a algún cursillo de franciscanismo o alguna experiencia aislada.

  10. La falta de una visión franciscana del estudio que lo contemple no sólo como una necesidad en vistas de la evangelización, sino como un elemento integrante de la formación franciscana.

  11. Desfase entre el proyecto de vida y servicio de la Provincia y el proyecto formativo. Ambos proyectos no se corresponden ni se articularn mútuamente, de manera que la formación permanente pudiera ser la base de la formación inicial.


2. Retos

  1. Ofrecer igualdad de oportunidades para Hermanos laicos y Hermanos clérigos en cuanto a la formación franciscana y, teniendo en cuenta las capacidades de cada uno, también en la formación filosófico-teológico. Por lo que al cuidado pastoral de las vocaciones se refiere, presentar la vocación-misión franciscanas de forma "integral", de manera que tambíen se contemple la vocación-misión de los Hermanos laicos.

  2. Formar Hermanos que se sientan suficientemente capacitados para la animación de la formación permanente en las fraternidades, guardianes, y para la formación inicial, formadores.

  3. Que los formadores asuman su servicio de acompañamiento a los jóvenes en actitud de total disponibilidad, como "ministerio prioritario", dejando otras tareas, incluso ministeriales y pastorales, en segundo lugar.

  4. Que cada fraternidad, la entera Fraternidad provincial y particularmente las fraternidades de las casas de formación asuman con gozo su responsabilidad de acoger y formar a los nuevos Hermanos a través de la confianza recíproca, el diálogo, la cortesía, la oración personal y comunitaria, la escucha de la Palabra, el estudio, el trabajo y el acompañamiento personal espiritual y vocacional.

  5. Asegurar la continuidad y la gradualidad en las distintas etapas de formación inicial de ésta con la formación permanente, a través de programaciones apropiadas.

  6. Programar la formación permanente en cada Provincia de tal forma que los Hermanos la asuman como prioridad en sus vidas, tanto a nivel personal como a nivel de fraternidad local y provincial.

  7. Asegurar a nuestros candidatos una buena formación humana (incluída la cultural) y una buena formación cristiana.

  8. Asumir como prioridad en las etapas de formación inicial la formación en la experiencia profunda de fe, para la vida en fraternidad y la libertad afectiva.


3. Propuestas

  1. Que las Entidades de la Orden asuman como programa fundamental de la formación permanente las "Prioridades para el sexenio 1997-2003" del Definitorio general.(Antes era el n. 3.12).

  2. Que la Secretaría general para la Formación y los Estudios siga animando la formación y promoviendo los Estudios en la Orden, a través de visitas fraternas a las distintas Entidades y a través de subsidios para la formación permanente.

  3. Que se sigan y se potencien los cursos para formadores, tanto a nivel de Orden, como a nivel de Conferencias.

  4. Que los "maestros" o "acompañantes" estén liberados de otros compromisos que le impedirían dedicarse a su "ministerio prioritario" en el campo de la formación.

  5. Que los Capítulos provinciales elaboren proyectos de formación inicial y permanente en los cuales se asegure la gradualidad y continuidad entre las distintas etapas de formación inicial y de ésta con la formación permanente, de tal modo que se evite todo tipo de "ruptura" entre las distintas etapas de formación.

  6. Teniendo en cuenta el "desfase" cultural y de formación religiosa, prolongar los tiempos de formación inicial, particularmente durante los primeros años, de tal modo que se asegure un buen discernimiento vocacional y una formación huamana, cultural y religiosa apropiada. Particular atención se ha de prestar al postulantado, como etapa de iniciación centrada sobre todo en la clarificación y fundamentación de la identidad personal del postulante y en la simultánea clarificación y fundamentación de su experiencia religiosa.

  7. Elaborar la "Ratio Studiorum". Esta no ha de ser un simple programa de estudios, sino que ha de ofrecer la razón, el motivo, el principio orientador y el sentido de los estudios en la vida del Hermanos menor. En su elaboración implíquese el mayor número posible de Hermanos de toda la Orden.

  8. Que nuestros jóvenes conozcan nuestra Escuela franciscana en profundidad, de tal forma que la visión antropológica, filosófica y teológica franciscanas puedan ayudar a dar respuesta a los grandes interrogantes existenciales que se plantea el hombre de hoy.

  9. Que en el período de profesión temporal se preste la debida atención a la formación franciscana a través de cursos que permitan conocer la espiritualidad e historia de nuestra Orden, así como su tradición filofósico-teológica, y a través de experiencias que permitan conocer mejor y vivir la forma de vida franciscana.

  10. Asegurar el acompañamiento personal vocacional y epiritual de todos los Hermanos en formación inicial, y buscar las mediaciones necesarias para acompañar a los demás Hermanos, particularmente durante los cinco primeros años después de la profesión solemne.

  11. Introduccir a los Hermanos en la elaboración del "Proyecto personal de vida", a las fraternidades en la elaboración del "Proyecto de vida fraterno" y a las Provincias en el "Proyecto provincial de formación" y en el "Proyecto de fraternidad provincial" como instrumentos al servicio del crecimiento integral de la persona y de las fraternidades. La Curia, a través de la Secretaría general para la Formación y los Estudios, proporcione algún medio concreto para ayudar a su elaboración.

  12. Que la "Ratio Formationis" de las Provincias tengan en cuenta las culturas locales, de tal forma que los proyectos formativos se adapten a las situaciones socio-culturales de los lugares donde los hermanos viven y trabajan.


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Created / Updated Tuesday, December 22, 1998 at 9:06:31 PM
by John Abela ofm for Communications Office - Rome
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