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II: SOMBRAS EN LA FORMACIÓN
1. Por parte del número de las vocaciones:
Descenso del número de las vocaciones en muchas de nuestras Entidades. Esto lleva consigo: ansiedad en número considerable de hermanos, con el riesgo que se comprometa la seriedad de nuestras propuestas; desconfianza sobre el futuro, de parte de muchos; resignación en otros; apatía en no pocos; dificultad para mantener el número de formadores ¿Para qué formar formadores si no hay formandos?
- En muchos casos hay un número bastante reducido de formandos . Esto trae consigo: desánimo de los formadores; imposibilidad de confrontación de cada uno de los formandos con el grupo.
- Por su parte las Entidades que tienen vocaciones encuentran dificultades en el: discernimiento de las motivaciones; acompañamiento de los formandos. La figura del Maestro, en muchos casos, es todavía la del "maestro de disciplina".
- Hay también Casas de formación con un número de candidatos muy alto. Esto lleva a: un ambiente poco familiar y, tantas veces, poco fraterno; pocas posibilidades de una formación personalizada; pocas posibilidades de una formación inculturada en las condiciones de vida del ambiente.
2. Por parte de los "agentes" de formación:
- Formadores:
- Hay una gran escasez de formadores preparados. Generalmente se improvisan los formadores. Con demasiada frecuencia son nombrados, simplemente, porque son buenos frailes o porque tienen un título.
- No siempre los formadores tienen "vocación/cualidades" para este "ministerio". No faltan quienes aceptan este "ministerio" como un "encargo" más u "obligados" por la obediencia.
- Hay muchos formadores que no están liberados para este "ministerio prioritario" de la formación. Son demasiados los formadores sobrecargados de trabajos "colaterales" que condicionan el trabajo formativo (de sí mismos y de los formandos).
- Todavía no hay una gran sensibilidad de la importancia de trabajar en "equipo". En muchos casos no funciona el "coetus formatorum" de la Provincia.
- A veces se cambia con demasiada frecuencia de formadores, particularmente en las Entidades donde lo formandos son numerosos. Otras veces los formadores se "perpetúan" en el cargo. En el primer caso no es fácil el acompañamiento y el discernimiento. En el segundo se corre el riesgo de cansarse.
- Fraternidades formativas
- Muchas Fraternidades, aun cuando formalmente son de formación, en realidad no tienen conciencia de ser "Fraternidades formativas" y, como consecuencia, no asumen sus responsabilidades en este campo. Son demasiadas las Fraternidades formativas en las que no funciona el "Coetus" local de formadores.
- Problemas que provienen de las diferencias generacionales: "lenguaje", mentalidad, mundo afectivo, capacidad de integración
- Ruptura, en cuanto a la vida, entre "Casas de formación" y las Fraternidades llamadas "normales". Este hecho es muy peligroso, particularmente, en los primeros años después de la Profesión solemne.
- Formandos
- Vocaciones "adultas" que exigen tiempos prolongados y una metodología apropiada.
- Candidatos con problemas psicológicos y afectivos.
- Candidatos con poca formación cristiana y humana.
- Candidatos con grandes dificultades para los estudios.
3. Otras sombras:
- En salvar la necesaria continuidad, gradualidad y coherencia en los programas, en los métodos y en el discernimiento y acompañamiento personal, entre las diversas etapas del proceso formativo.
- En prestar la necesaria atención a estos tres "momentos" de la formación: postulantado, periodo de la profesión temporal y el período del posible "shock vocacional", cuando se dejan los programas y los ambientes de formación inicial y se pasa al ritmo y a la realidad de las comunidades "normales".
- En la preocupación por salvar la "caja" (es decir, las estructuras) y no tanto el contenido (es decir, la vida).
- A causa de una cierta "ingenuidad carismática". Las razones que tantas veces sostienen nuestra vida no pueden sostener por mucho tiempo nuestras opciones vocacionales. Aquí se puede encontrar una de las causas de la poca perseverancia vocacional que se nota en algunas Entidades.
- A causa del "realismo paralizante". En este contexto se debe decir que la "temperatura" de fe no es suficiente para salir al paso de la realidad, tantas veces muy dura.
- Por que la Formación inicial y permanente es paralizada por el bajón, bastante generalizado, de los estudios en la Orden.
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