• Update: Sat, Jan 01, 2000 - eMail formgen@ofm.org


  • SITUACI”N DE LA FORMACI”N

    Hacer un diagnóstico de la situación de la Formación, inicial y permanente, en la Orden hoy, no es nada fácil. Las situaciones son muy diferentes y lo que es verdadero en una Entidad, no lo es en las otras. Sin embargo, teniendo presente la reflexión hecha con los Ministros y formadores de las distintas Conferencias (desde el Capítulo del 97 hasta hoy nos hemos encontrado con 11 Conferencias); teniendo en cuenta la reflexión hecha con los Hermanos de las Casas de formación y en otros encuentros llevados a cabo en las Provincias visitadas y teniendo en cuenta la reflexión hecha en el Comité Ejecutivo para la Formación y los Estudios, recientemente reunido en la Curia General, presento aquí una síntesis sobre la "situación de la formación en la Orden hoy". El objetivo de esta "síntesis" es el de prestar atención —Ministros, formadores, formandos y todos los "responsables" de la Formación, inicial y permanente- sobre los aspectos formativos que se señalan a continuación.

    I: LUCES DE LA FORMACIÓN HOY

    1. Por parte de las nuevas vocaciones:

    1. Son muchos los jóvenes que todavía hoy se acercan a nosotros atraídos por la figura de Francisco. En muchas áreas geográficas Francisco continúa siendo el "primer animador vocacional"
    2. Entre éstos no faltan aquellos que están dispuestos a vivir con radicalidad nuestra "forma vitae".
    3. También hay muchos que están bien dispuestos al acompañamiento espiritual y vocacional o decididos a un serio discernimiento vocacional.
    4. Un buen número de jóvenes, que piensan en la vida franciscana como una forma de vida para ellos, tiene experiencia de oración y ha hecho diversas experiencias apostólicas, particularmente con los pobres. Todo esto, sin duda, facilita el discernimiento vocacional.

    2. Por parte de los "agentes" de formación:

  • No obstante las dificultades de las que hablaremos después, hay formadores muy interesados a la propia formación y dedicados, con verdadero espíritu de generosidad y ejemplar dedicación al "ministerio" formativo al que han sido llamados.
  • Está creciendo, cada día más, la conciencia de la necesidad de formar formadores. Esto hace que estén aumentando, tanto en el ámbito de la Orden como de las Conferencias, las actividades de formación de formadores.
  • En muchas Entidades ha crecido la conciencia que la Formación permanente está a la base de la formación inicial. En este sentido son muchas las Provincias que se han comprometido a que la Formación permanente llegue a ser verdaderamente una prioridad para los frailes.
  • Crece, también, la conciencia que toda la Fraternidad local y toda la Fraternidad Provincial son "agentes" de formación.
  • Tanto en la Formación inicial como permanente se tienen en cuenta las "Prioridades para el sexenio" y se intenta dar prioridad a los aspectos franciscanos.
  • II: SOMBRAS EN LA FORMACIÓN

    1. Por parte del número de las vocaciones:

    1. Descenso del número de las vocaciones en muchas de nuestras Entidades. Esto lleva consigo: ansiedad en número considerable de hermanos, con el riesgo que se comprometa la seriedad de nuestras propuestas; desconfianza sobre el futuro, de parte de muchos; resignación en otros; apatía en no pocos; dificultad para mantener el número de formadores ¿Para qué formar formadores si no hay formandos?

    2. En muchos casos hay un número bastante reducido de formandos . Esto trae consigo: desánimo de los formadores; imposibilidad de confrontación de cada uno de los formandos con el grupo.
    3. Por su parte las Entidades que tienen vocaciones encuentran dificultades en el: discernimiento de las motivaciones; acompañamiento de los formandos. La figura del Maestro, en muchos casos, es todavía la del "maestro de disciplina".
    4. Hay también Casas de formación con un número de candidatos muy alto. Esto lleva a: un ambiente poco familiar y, tantas veces, poco fraterno; pocas posibilidades de una formación personalizada; pocas posibilidades de una formación inculturada en las condiciones de vida del ambiente.

    2. Por parte de los "agentes" de formación:

    1. Formadores:
      1. Hay una gran escasez de formadores preparados. Generalmente se improvisan los formadores. Con demasiada frecuencia son nombrados, simplemente, porque son buenos frailes o porque tienen un título.
      2. No siempre los formadores tienen "vocación/cualidades" para este "ministerio". No faltan quienes aceptan este "ministerio" como un "encargo" más u "obligados" por la obediencia.
      3. Hay muchos formadores que no están liberados para este "ministerio prioritario" de la formación. Son demasiados los formadores sobrecargados de trabajos "colaterales" que condicionan el trabajo formativo (de sí mismos y de los formandos).
      4. Todavía no hay una gran sensibilidad de la importancia de trabajar en "equipo". En muchos casos no funciona el "coetus formatorum" de la Provincia.
      5. A veces se cambia con demasiada frecuencia de formadores, particularmente en las Entidades donde lo formandos son numerosos. Otras veces los formadores se "perpetúan" en el cargo. En el primer caso no es fácil el acompañamiento y el discernimiento. En el segundo se corre el riesgo de cansarse.

    1. Fraternidades formativas

      1. Muchas Fraternidades, aun cuando formalmente son de formación, en realidad no tienen conciencia de ser "Fraternidades formativas" y, como consecuencia, no asumen sus responsabilidades en este campo. Son demasiadas las Fraternidades formativas en las que no funciona el "Coetus" local de formadores.
      2. Problemas que provienen de las diferencias generacionales: "lenguaje", mentalidad, mundo afectivo, capacidad de integración…
      3. Ruptura, en cuanto a la vida, entre "Casas de formación" y las Fraternidades llamadas "normales". Este hecho es muy peligroso, particularmente, en los primeros años después de la Profesión solemne.

    1. Formandos
      1. Vocaciones "adultas" que exigen tiempos prolongados y una metodología apropiada.
      2. Candidatos con problemas psicológicos y afectivos.
      3. Candidatos con poca formación cristiana y humana.
      4. Candidatos con grandes dificultades para los estudios.

    3. Otras sombras:

      1. En salvar la necesaria continuidad, gradualidad y coherencia en los programas, en los métodos y en el discernimiento y acompañamiento personal, entre las diversas etapas del proceso formativo.
      2. En prestar la necesaria atención a estos tres "momentos" de la formación: postulantado, periodo de la profesión temporal y el período del posible "shock vocacional", cuando se dejan los programas y los ambientes de formación inicial y se pasa al ritmo y a la realidad de las comunidades "normales".
      3. En la preocupación por salvar la "caja" (es decir, las estructuras) y no tanto el contenido (es decir, la vida).
      4. A causa de una cierta "ingenuidad carismática". Las razones que tantas veces sostienen nuestra vida no pueden sostener por mucho tiempo nuestras opciones vocacionales. Aquí se puede encontrar una de las causas de la poca perseverancia vocacional que se nota en algunas Entidades.
      5. A causa del "realismo paralizante". En este contexto se debe decir que la "temperatura" de fe no es suficiente para salir al paso de la realidad, tantas veces muy dura.
      6. Por que la Formación inicial y permanente es paralizada por el bajón, bastante generalizado, de los estudios en la Orden.

    III: RETOS PARA LA FORMACIÓN

    1. Para la Formación permanente:

    1. Cultivar en todos la conciencia que todo el arco de la vida es un proceso formativo. Trabajar inteligentemente tanto en el campo de la Formación inicial como permanente para llegar a esta conciencia, tanto en los candidatos como en los hermanos ya profesos.
    2. Mirar la realidad actual sin nostalgia del pasado, con sana libertad interior, con apertura y creatividad, movidos por una gran confianza en el Espíritu y en la ayuda de los demás.
    3. Formarse teniendo presente las "Prioridades" de la Orden, particularmente la del espíritu de oración y devoción y la de la comunión de vida en fraternidad.
    4. Procurar alcanzar un equilibrio entre los aspectos doctrinales y experienciales, las exigencias de una sana inculturación y la importancia de tomar conciencia que se educa y se forma, principalmente, como se vive.
    5. Abrirse al mundo de los jóvenes y ofrecerles la propuesta de la vida franciscana como una forma de vida evangélica a la cual también ellos pueden ser llamados. Esta propuesta, respetando siempre la libertad de opción, debe ser clara y exigente.
    6. Clarificar, desde dentro, la propia opción vocacional. No preguntarse, sólo por qué algunos dejan la Orden, sino también preguntarse por qué otros permanecemos.
    7. Encontrar caminos concretos para acompañar a los jóvenes hermanos en los primeros años después de la profesión solemne.

    2. Para la Formación inicial:

    1. Formar teniendo en cuenta las "Prioridades" de la Orden para este sexenio.
    2. Formar en y para los esencial: encuentro con Cristo, comunión de vida en fraternidad y libertad afectiva.
    3. Integrar, cada vez mejor, lo específico del carisma franciscano en los diversos programas formativos de las Provincias, particularmente durante el periodo de la profesión temporal.
    4. Potenciar la experiencia de Dios y ayudar a encarnar una espiritualidad "unificante" de toda la vida.
    5. Formar en la unidad, respetando la diversidad.
    6. Alcanzar un equilibrio entre los aspectos doctrinales y experienciales, junto a las exigencias de una sana inculturación.
    7. Más colaboración interprovincial.

    3. Para los formadores:

    1. Motivar a los formadores para dedicarse al "ministerio prioritario" de la formación y particularmente al acompañamiento espiritual y vocacional de nuestros formando, liberándoles/liberándose de otros compromisos.

    2. Dedicar tiempos y medios en la formación de formadores.


    Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
    Secretario general
    para la Formación y los Estudios




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