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...Queridos Hermanos, en virtud de esta pertenencia que nos une y nos distingue, quisiéramos resaltar junto con ustedes algunos retos que hoy nos interpelan mayormente, en cuanto contemplativos y misionarios, para llevar a todos los corazones, hasta los últimos confines de la tierra, el anuncio del Evangelio.
Dar nueva esperanza e indicar el sentido de la existencia a un mundo que ya no espera y que ya no sabe por qué vive. Entre las tantas informaciones y confusiones que “aturden” incluso a la Vida Consagrada, se nos pide “decir Dios” con la vida, como Clara nos indica: “Medita y contempla y trata de imitarlo” o sea testimoniar con nuestra experiencia una sola es la Palabra que salva, ésta se hizo visible en nuestro Señor Jesucristo. “Mirando a Francisco y Clara no podemos no reconocerles el haber dado vida a una espiritualidad construida a partir de la escucha y la obediencia a la Palabra de Dios; ellos se dejan des-estabilizar, atraer, plasmar por la Palabra para conformarse a sus exigencias sin dejarse distraer y se convierten palabra viva y profética para el mundo en el que viven”.
Llevar a la Fraternidad a un mundo donde reinan el odio y la indiferencia, el individualismo y el antagonismo. De aquí “un decidido compromiso: el de la ‘comunión’, que encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la Iglesia” comunión interna de la Familia Franciscana y entre todas las fuerzas vivas de la Iglesia. Creo que esto nos identifica y nos expresa como Hijos de Francisco y Clara de Asís. Sentimos todos la urgencia del Espíritu que nos impulsa a promover y a vivir una “espiritualidad de comunión” que sabe “hacer espacio” al hermano/a llevano el peso los unos de los otros. En su Testamento la Madre S. Clara nos exhorata: “Amandose mutuament en el amor de Cristo, aquel amor que llevan en el corazón demuestrenlo exteriormente con las obras, a fin que las hermanas (hermanos), provocados por este ejemplo, crezcan siempre en el amor de Dios y de la mutua caridad”.
Anunciar la Buena Noticia en un mundo donde el pluralismo religioso se convierte en conflicto y la indiferencia clausura. Como Francisco tuvo el corje de encontrar pacíficamente al Sultán así hoy el diálogo del amor y de la vida son el camino más directo y segura para alcanzar juntos la única Verdad.
Queridos Hermanos, por este sentimiento común, nosotras “Hermanas Pobres” estamos llamadas, en virtud de nuestra misión específica, a “permanecer” en el claustro, acompañándolos en su “caminar” por el mundo, para qué, “juntos”, según la exhortación del Padre S. Francisco “demos testimonio a la voz de Jesucristo con la palabra y con las obras y demos a conocer a todos que “no hay nadie omnipotente excepto Él”
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