Consilium Plenarium
Ordinis Fratrum Minorum

Guadalajara - México
5-17.XI.2001

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Reflexiones y pensamientos
sobre la temática del CPO 2001

Fr. Hermann Schalück, ofm

Querido Hermano Giacomo
Queridos Miembros del CPO


Puesto que, sintiéndolo mucho, no me es posible ir al CPO, os expongo por escrito algunos pensamientos, como se me ha solicitado. Aunque son, sin duda, fragmentarios y muy incompletos, espero que puedan ser útiles para el trabajo del CPO..

1. Estoy impresionado por la calidad de los trabajos preparatorios (Instrumentum laboris y Guía explicativa…, el escrito que lo acompaña). En ellos reaparecen temas importantes de los últimos 20 años, así como el mandato del Capítulo general de 1997. Con valentía y competencia se tratan asuntos que son muy complejos y cuya respuesta requerirá más tiempo.

2. Desearía y propondría que se analizara con más claridad el ´contextoª de los eventuales cambios de estructuras. Si esto no se hace en el CPO, convendría hacerlo en conexión con el próximo Capítulo general. El escrito Guía explicativa… contiene algunos puntos de partida muy buenos para ello. Efectivamente, los cambios de estructuras no deben ser una adaptación superficial, sino una respuesta positiva a los nuevos retos, en parte radicales, de la Orden, de la Iglesia y de la sociedad. Por ello, quizás convenga elaborar en un próximo futuro una nueva versión del documento La vocación de la Orden hoy (Madrid 1973). La nueva situación del mundo nos plantea nuevos desafíos. Temas como el crecimiento de la población, la injusticia estructural, la violencia y la no violencia, la lesión de los derechos humanos, la ecología, la necesidad del diálogo interreligioso, entre otros, deberían entenderse como retos para nuestro carisma. Además, en mi opinión, deberían cobrar mayor cuerpo el ecumenismo, la situación de la mujer en la Iglesia, la participación de los laicos en nuestro carisma y la "comple- mentariedad" interfranciscana. Hay una gran diferencia entre procurar analizar y resolver los temas de las estructuras en un horizonte ´exclusivoª, casi ´pro domoª, o hacerlo en una comprensión ´inclusivaª y, por tanto, participativa..

3. Personalmente soy de la opinión que nuestra Orden no ha estado en los últimos veinte años a la altura de los retos de nuestra ´misión globalª. Dicho con otras palabras: la ´Fraternitasª sigue siendo a veces definida y vivida de manera demasiado intimista, demasiado local o, incluso, demasiado nacional (en algunos casos, por desgracia, incluso hasta de manera ´nacionalistaª). Estamos atados a estructuras locales y ´provincialesª que, en su conjunto, ya no son adecuadas para expresar nuestra misión en un contexto global. La planificación y puesta en marcha del ´Proyecto Áfricaª y, quizás, otras iniciativas posteriores (como, por ejemplo, el nuevo comienzo en Albania), fueron un paso importante hacia una mentalidad distinta. Pero para dichas o parecidas iniciativas, que podrían rejuvenecer y ´renovar el rostro de nuestra Ordenª, nos faltan a la larga instrumentos y estrategias eficaces. Y esto porque la ´Fraternitasª no está suficientemente llena del fuego de una ´misiónª. Ciertas estructuras que carecen de futuro desde un punto de vista humano (Casas, Provincias, Misiones ´propiasª, OFS ´propiaª) son contempladas, en un sentido de ´autoapropiaciónª, como una propiedad que hay que defender y no como elementos que, en el sentido y en el marco de una ´misión globalª, quizás tienen que ser cambiadas radicalmente y colocadas en un nuevo contexto. Esto es algo psicológicamente comprensible, pero produce mucha tristeza. Cambiar esto no es sólo un asunto de nuevas estructuras. Es también un asunto de espiritualidad misional renovada, encarnada en el mundo de hoy. Un asunto de esa ´fidelidad creativaª de la que habla la exhortación Vita consecrata..

4. En los documentos recibidos hasta ahora no encuentro algunos elementos que podrían permitir a medio y largo plazo ciertos cambios de mentalidad y los subsiguientes cambios de estructuras. En la Ratio formationis de toda la Orden y en la de las Entidades de la Orden no debería haber sólo recomendaciones no obligatorias sobre el intercambio intercultural, sobre ´intercambios de programasª y sobre el estudio de otras lenguas. Estos elementos, en mi opinión, deberían ser muy pronto constitutivos de nuestra formación inicial y de nuestra formación permanente. Me parece que esto es una consecuencia de nuestra vocación a ser hermanos y hermanas de nuestro mundo de hoy..

5. Desde hace tiempo se encuentra nuestra Orden en un proceso de reestructuración de las Provincias. Por desgracia este proceso se lleva a cabo de manera reactiva, es decir, como respuesta a ´situaciones de emergenciaª, más que por razón de la asunción positiva de que la Iglesia, sobre todo la Iglesia, pero también las estructuras culturales y sociales cambiantes y en rápido desarrollo de nuestro mundo, nos invitan a un nuevo modo de pensar que puede ofrecer un nuevo futuro a la Orden. Soy partidario de que esto no se confíe a las solas Provincias por separado, tanto si éstas reflexionan como si no reflexionan sobre su función, sobre su misión, sobre su futuro -autónomo o en una nueva forma- y sobre formas de trabajo en común. Debería haber en todas las Provincias a la vez un proceso de reflexión sobre su papel y sobre cómo poner en marcha su futuro. El CPO o, a más tardar, el próximo Capítulo general debería poner en marcha este proceso, que es necesario, y fijar para ello un marco de tiempo y de contenidos. En todo caso, a mi modo de ver, el número, la magnitud y la distribución geográfica de nuestras Provincias actuales no responden a la misión que convendría que tuviera, más aún, que debería tener nuestra Fraternidad en el tercer milenio en el ´mundo unoª en que vivimos para permanecer fiel a su vocación como ´Fraternidad misioneraª. Tanto en la perspectiva Norte-Sur como en la perspectiva Oeste-Este, nuestra Orden, al igual que nuestra actual ordenación mundial, ofrece la imagen de una división injusta de los recursos materiales y personales. Si queremos ser una Fraternidad ´proféticaª, tenemos que introducir pronto otras tendencias..

7. Coincido mucho con todas las propuestas que dan a las Conferencias -quizás con una trama fundamental que ha de determinarse en sus Estatutos-, con más fuerza que hasta ahora, la función de un órgano participativo y más corresponsable para el futuro tanto de las Entidades como del conjunto de la Orden. En el contexto de la autoevaluación a la que he aludido en el anterior número 5), las Conferencias deberían recibir del Gobierno de la Orden el mandato de reflexionar sobre el futuro de las Entidades que las componen y de presentar propuestas para su futuro. Quisiera presentar también la idea de que las Conferencias puedan tener eventualmente Capítulos deliberativos propios. En ese mismo contexto, es importante que las Conferencias tengan (sobre todo para la Formación/Estudios y para la Misión/Evangelización) Secretarías capaces de funcionar, que sean estructuralmente más fuertes que las existentes hasta ahora y, así, colaboren en una mejor interacción entre las Entidades, entre unas Conferencias y otras y entre las Conferencias y el Gobierno central de la Orden..

8. Para un buen trabajo conjunto de las ´estructurasª, se hace referencia, con razón, a la importancia de un buen ´liderazgoª, es decir, a un liderazgo que responda cualitativamente a las nuevas circunstancias, a la nueva realidad. A este propósito apoyo expresamente todas las reflexiones propuestas, sobre todo las relativas a la pre-elección y a la elección de los Definidores generales. Debería suprimirse el derecho de proposición basado sobre criterios de nacionalidad y de pura fuerza numérica de una Conferencia. Deberían proponerse, al igual que para la elección del Ministro general, listas basadas sobre criterios de aptitud distintos y que respondan a la internacionalidad y a la interculturalidad. En mi opinión, no debería aumentarse el número de los Definidores.

Estas son mis reflexiones. Cordialmente saludo a todos los miembros del CPO y deseo a la Asamblea el Espíritu de Dios, creador de vida nueva.

Pax et Bonum.
Tuyo y vuestro

22 de octubre de 2001
Aachen


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