| | Formica, 24 settembre 2001
Hermanos Terroristas,
los Rectores de las Universidades y los Centros de investigación de la Orden de Hermanos Menores, encerrados en la isla de Formica (TP – Sicilia), y todos los Franciscanos del mundo lloran y oran por vosotros.
No se puede combatir la riqueza, el poder, la violencia, la injusticia y la discriminación étnico-social mojando la tierra con sangre inocente, de la misma manera como lo hacen los ricos, los poderosos, los violentos.
Pensad en San Francisco que desde hace 800 años ha invitado a miles y miles de sus frailes a defender, incluso con la muerte, a los pobres, a los débiles, a los olvidados por esta sociedad.
Si nos unimos en la sed por la justicia, haremos morir en nosotros la violencia y la injusticia. Muramos nosotros para que nadie tenga que morir. Dios omnipotente y misericordioso no puede bendecir al que se convierte en asesino de su hermano.
Ante la sangre inocente de Jesús, derramada por vosotros, aprendamos a combatir el mal que domina el mundo, el demonio que nos separa del Amor.
Con amor,
vuestros hermanos Franciscanos.
Texto aprobado en Asamblea el día 24 de septiembre 2001
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