
(Regla no bulada, XVII,17-18)
Y restituyamos
todos los bienes al Señor
Dios altísimo y sumo,
y reconozcamos que todos son suyos,
y démosle gracias por todos ellos,
ya que todos los bienes de él proceden.
Y el mismo altísimo y sumo,
el solo Dios verdadero,
posea, a él se le tributen
y él reciba todos los honores y reverencias,
todas las alabanzas y bendiciones,
todas las acciones de gracias y la gloría,
porque suyo es todo bien,
y sólo él es bueno.