cimabue

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Feliz quien ama al Señor

(Carta a los fieles, Primera redacción, I, 1.19)

Nel nombre del Señor.
Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente y con todas sus fuerzas, y aman a sus prójimos como a sí mismos, y aborrecen sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y dan los frutos propios de la penitencia, ¡oh, cuán dichosos y benditos son aquellos y aquellas que hacen estas cosas y en ellas perseveran! Porque sobre ellos descansará el Espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada; y son hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen, y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo.

Somos sus esposos cuando el alma fiel se une a nuestro Señor Jesucristo por el Espíritu Santo. Somos sus hermanos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en los cielos. Somos sus madres, cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por el amor divino y por una conciencia pura y sincera, y lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para los demás por el ejemplo.

¡Oh, cuán glorioso es tener en el cielo un padre santo y grande! ¡Oh, cuán santo es tener un tal esposo, defensor, hermoso y admirable! ¡Oh, cuán santo y cuán amado es tener un tal hermano y un tal hijo, agradable, humilde, pacífico, dulce, amable y más que todas las cosas deseable, nuestro Señor Jesucristo!, que dio la vida por sus ovejas y oró al Padre diciendo: Padre santo, guarda en tu nombre a los que me diste en el mundo; tuyos eran y tú me los diste. Y las palabras que me diste, se las he dado yo a ellos; y ellos las han aceptado y han creído verdaderamente que salí de ti, y han conocido que tú me enviaste. Ruego por ellos y no por el mundo. Bendícelos y conságralos; también yo me consagro a mí mismo por ellos. No ruego sólo por ellos, sino también por los que han de creer en mí por su palabra, para que sean consagrados en la unidad, como nosotros. Y quiero, Padre, que donde estoy yo también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria en tu reino. Amén.