El Ministro general a los Frailes en Haití

fratiEl Ministro general a los Frailes en Haití
Roma, 29 de enero de 2010
Prot. MG 25/2010

Muy estimados hermanos: ¡El Señor os dé la paz!

No pudiendo visitaros personalmente en estos momentos, como hubiera sido mi deseo, he pedido a Fr. Massimo Tedoldi, Secretario general para las Misiones y la Evangelización, lo haga en mi nombre. A través de él deseo haceros llegar mi abrazo fraterno y el abrazo y cercanía de todos los hermanos de la Orden. Todos los días oro por vosotros, y por vosotros doy gracias al Padre de las misericordias por haberos salvado la vida y porque os está dando un corazón lleno de compasión hacia los que más sufren. Sé, de hecho, que os estáis prodigando en la asistencia a los hermanos y hermanas de ese amado país. Gracias hermanos por ser instrumentos de la compasión del Buen Dios y por actualizar, de ese modo, el abrazo de Francisco al leproso. Por la fe sabemos que dando de comer a los hambrientos, curando a los heridos, consolando a los tristes, socorriendo a los necesitados es a Cristo a quien damos de comer, es a Cristo a quien curamos, es a Cristo a quien consolamos, es a Cristo a quien socorremos.

El Papa Juan Pablo II nos definió a los franciscanos como “frailes del pueblo”. Vosotros estáis mostrando que así es: con vuestra cercanía a los más pobres de entre los pobres, con vuestra dedicación sin pausa a quienes os necesitan, y necesitan de vuestra palabra de consuelo, de vuestros cuidados fraternos y “maternos”, de vuestra sonrisa, aun cuando os sangre el corazón viendo tanta desolación, destrucción y muerte. El Ministro general se siente orgulloso de hermanos así. Seguro que san Francisco también. Gracias por este ejemplo.

Pienso, sin embargo en vosotros. Situaciones como las que estáis viviendo pueden llevaros al stress y al agotamiento. Sé que algunos ya lo estáis viviendo. “Por la caridad que es Dios”, os ruego que toméis tiempo también para vosotros: tiempo para descansar, tiempo para orar, tiempo para compartir en fraternidad las angustias y las esperanzas. La Orden os necesita sanos, y el pueblo de Haití también. Por el amor de Dios os ruego, “besándoos los pies”, que os cuidéis.

Por Fr. Massimo Tedoldi os mandamos una muestra de solidaridad. Próximamente visitando vuestra Provincia, yo mismo llevaré otras ayudas. Éstas son fruto de la generosidad de tantos hermanos franciscanos y tanta gente de buena voluntad que ha escuchado nuestra petición de solidaridad y el grito de tantos desesperados de ese amado y probado pueblo. No las recibáis como limosna por parte nuestra, aunque sí limosna del “gran limosnero”, como llamaba el Padre san Francisco al Bondadoso Señor. Por parte nuestra es una justa restitución, pues todo viene de Dios, y todo es de todos, particularmente de los más necesitados.

Os bendigo de corazón y bendigo a toda esa población con la bendición del Seráfico Padre san Francisco: “El Señor os bendiga y os proteja, vuelva su mirada a vosotros y os conceda su misericordia y su paz. El Señor os bendiga hermanos”.

Conmigo os saludan y abrazan los hermanos del Definitorio general, los hermanos Ministros provinciales y Custodios que participan en el encuentro anual de nuevos Ministros y Custodios, los hermanos de la fraternidad de la Curia general, y, sin duda, tantos y tantos hermanos y hermanas que desde todo el mundo se hacen presentes, particularmente en estos días, con sus oraciones y sus aportaciones económicas. En nombre de todos ellos, vuestro Ministro y siervo

Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
Ministro general


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