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31.01.2008 @ 18:55

CPSC - Testimonio: Clara 2008

 
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Testimonio: Clara 2008
(27.01.2008)

¿Qué pasa en Asís, en esta tarde fresca de este frío enero 2008? ¿Qué pasa, en Asís? Algo insólito, inaudito, nunca visto. Algo asombroso. Unos pequeños autocares de nueve plazas derraman en las calles de Asís, un centenar (o más) de hermanas clarisas, delante de la puerta del Protomonasterio. ¡El Protomonasterio!… ¡Qué emoción! Ahí están todas, representantes de las Clarisas de todo el mundo, esperando, mudas, que se abra la puerta. Ellas, las del Protomonasterio, abren las puertas de par en par, alegres, acogedoras, para recibirnos. La piel rosa, los ojos claros, muchos. Mujeres jóvenes. Son treinta y nueve, creo. Están contentas. Todas sonríen. Por lo menos, eso me transmitían.

Momento cumbre: bajamos a la cripta de Santa Clara, por la parte que nadie ve. Silencio. Curioso silencio de los pies que arrastran y del soplo cortado. Muchas monjas en tan pequeño lugar. Allí estaba Clara, la madre, la hermana. Guapa. Sonrisa en los labios. Parecía decir: “Os estaba esperando”… Y parecía abrazarnos como abrazaba el ramo de flores (¿de plástico?) entre sus brazos, junto a la Regla. Me siento, de pronto hermana de todas. Algunas lloraban, otras contemplaban, con emoción, la sonrisa dulce de Clara. Otras quizá no sentían nada.
Clara nos ha reunido allí, en este octavo centenario de la fundación de la Órden franciscana. Por eso estamos allí, algo fuera de lo común.

Las hermanas del Protomonaserio nos han preparado una sorpresa. En una repisita, al lado de Clara, una urna, con una reliquia: el cráneo de Santa Inés de Asís.

Nos llevan, a través del convento, a esta singular y pintoresca trupe, a través de esta tarde, al lugar de la Eucaristía: la capilla-iglesia del monasterio de Santa Clara de Asís. Y, sí, allí está, colgado como en el aire, el Cristo de San Damián. El que Clara y sus hermanas contemplaron durante toda su vida. Está restaurado. Todavía parece que se alza, que se empina, que se quiere echar en tus brazos, y te dice: “Repara mi Iglesia”… También nos estaba esperando.

La Vísperas y la Misa cantada por el coro de las hermanas del Protomonasterio, voces aladas. Voces preciosas de las hijas de Clara.

Una tarde inolvidable, una fecha histórica. Algo que no puedo olvidar. Gracias.