3.02.2008 @ 21:38
CPSC - Crónica 06 - 01.02.2008
El 1° de febrero se abre con el signo de la novedad (no sólo porque hoy hay sol después de un dÃa de lluvia): al llegar al aula Santa Clara, las hermanas se encuentran en la mesa a un moderador que no estaba previsto… ¡fr. Adriano! Gracias a su “relación†–sintética y evangélicamente motivada- nos enteramos de que mañana será inaugurado un nuevo lugar dedicado a la celebración: por lo cual hoy los técnicos transportarán el mobiliario de la actual capilla y también el SantÃsimo que “no se irá lejos por otro camino. Sin embargo, ninguna tenga miedo de que nos hayamos llevado al Señor!
Fr. Bienvenido invita a iniciar la sesión de trabajo tratando de hacer silencio en la mente, en el corazón, en el cuerpo, prestando atención a la propia respiración. La afinación con la respiración es el sacramento de nuestra afinación con Dios. Después lee un trozo de la segunda carta de Santa Clara: “Mira, o nobilÃsima reina, a tu esposo, el más bello de los hijos de los hombres… Si con él sufres, con él reinarás…â€
Los grupos lingüÃsticos presentan la sÃntesis del trabajo de ayer por la tarde, dedicada a buscar soluciones adecuadas a las exigencias anotadas a propósito de la formación. La formación de las formadoras y la preparación de la comunidad, prioridad reconocida por todas, pueden ser favorecidas y apoyadas por las iniciativas federales e interfederales; se alienta la creación de una red internacional para informar y compartir; se muestra interés por la propuesta de pensar en una ratio studiorum “ad hoc†por las hermanas; se pide que se verifique la posibilidad de acceder a cursos para formadores y programas de estudio teológico a través de medios como cd, correspondencia, internet.
El moderador de hoy ¡no necesita presentación! Fr. Herbert Schneider habla de la modalidad de la contemplación en las cartas de Santa Clara en cuatro puntos: Contemplación como institución, como imitación, como imaginación, como inhabitación.
Introduce la conferencia mostrando unas pequeñas imágenes de Francisco y de Clara unidas y un Crucufijo de San Damián: el contemplativo Francisco y la contemplativa Clara no están aislados, pero, como lo recordó Juan Pablo II, son un binomio: se miran el uno al otro mirando a Cristo. Frecuentemente, fr. Herbert plasma la idea que quiere comunicar con un gesto. Además esta vez ¡no se ha desmentido!
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