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4.05.2009 @ 09:26

Carta a todos los Hermanos

Mis queridos hermanos: ¡El Señor os dé la paz!
Cuando todavía resuena en nuestros corazones el anuncio gozoso de la pascua: “Cristo ha resucitado”, os escribo para compartir con vosotros algunos acontecimientos que nos tocan de cerca como fraternidad de Hermanos Menores.

Nuevo Arzobispo
Hoy, día 20 de abril, se ha hecho público el nombramiento de nuestro hermano Fr. Luis Cabrera, hasta ahora Definidor General, como Arzobispo de la ciudad ecuatoriana de Cuenca. Deseo públicamente manifestar a Fr. Luis mi personal agradecimiento por su amistad y por su estrecha y leal colaboración conmigo, como Ministro general. Vaya mi agradecimiento a Fr. Luis también en nombre de la Orden por su trabajo, tantas veces callado pero siempre generoso, a favor de los hermanos. Gracias, querido hermano Luis, y felicidades. Te deseo todo bien en el Señor.
Como ya le manifesté a él, en estos momentos se entremezclan en mí sentimientos contradictorios. Por una parte, siento una gran alegría por la confianza que el Santo Padre sigue depositando en la Orden al escoger a un hermano nuestro como Pastor de la tercera diócesis más importante de Ecuador. De ello le estamos profundamente agradecidos. Al mismo tiempo siento tristeza porque, en cierto sentido, ya no podemos seguir contando con la valiosa ayuda de Fr. Luis. En cualquier caso es el Señor quien le ha llamado a este nuevo servicio dentro de la Iglesia, y esto nos infunde profunda paz y serenidad. Estamos seguros que el Señor no abandona a sus pobres.

Capítulo Internacional de las Esteras
Hace tan sólo unos días que se ha concluido el Capítulo Internacional de las Esteras que ha visto congregarse en torno a la Porciúncula, donde hace ahora 800 años ha iniciado nuestra historia, a 2.000 hermanos de la Primera Orden y del TOR, y en el encuentro con el Santo Padre en Castel Gandolfo a unos 4.500 hermanos y hermanas de la entera Familia Franciscana. Nuestra Orden estuvo representada durante el Capítulo por 621 hermanos, entre ellos muchos Ministros provinciales, de 35 países. A estos se sumaron cerca de otros 90 hermanos para el encuentro con el Santo Padre. Mientras agradezco la presencia de los hermanos que han participado en esta experiencia de profunda fraternidad, siento que otros muchos que lo hubieran deseado no lo han podido hacer por diversos motivos. Esto es lo que me lleva a compartir con vosotros, mis queridos hermanos, algunos aspectos que considero importantes, especialmente algunos puntos del mensaje del Santo Padre.
Se ha tratado de un acontecimiento verdaderamente histórico, si tenemos presente que es el primer Capítulo de las Esteras internacional e inter obediencial que se celebra después del memorable Capítulo de las Esteras de 1221, convocado por san Francisco mismo, y que, según nuestras fuentes, reunió a 5,000 hermanos, provenientes de todos los lugares donde se encontraban. El Capítulo ha sido un momento fuerte de comunión fraterna entre todos los que profesamos la forma de vida que nos ha dejado Francisco hace ahora ocho siglos; un momento importante del proyecto la gracia de los orígenes, con el cual nosotros hemos querido recordar los 800 años de la fundación de nuestra Orden; una ocasión propicia para celebrar el don de nuestra vocación de Hermanos Menores, para reflexionar sobre algunos aspectos fundamentales de nuestra vida y misión, y para manifestarnos miembros de “una grande y bella familia”, como ha dicho el mismo Benedicto XVI durante la audiencia que nos ha concedido, una familia unida en Cristo y Francisco. Por todo ello no podemos menos de dar gracias a Dios por este regalo, como lo han definido muchos hermanos con los que he hablado, y de sentirnos muy contentos de esta iniciativa. En Asís “patria de Francisco y de Clara y, espiritualmente, de todos los franciscanos” (Benedicto XVI), hemos sentido la “invitación que el Altísimo nos dirige también hoy a vivir con fidelidad según la forma del santo Evangelio del Señor Jesucristo, en obediencia, sin propio y en castidad. Como hermanos y como menores hemos escuchado, una vez más, la llamada a llevar la paz y la reconciliación a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y a compartir con ellos nuestra riqueza: El bien, el sumo Bien, el Señor Dios, vivo y verdadero” (Saludo del Ministro general al Santo Padre).
Después de vivir intensamente 3 días en Asís, hemos querido encontrar al “señor papa”, como hizo Francisco en el lejano 1209, para ser confirmados en nuestra vocación y misión. En este encuentro, que seguramente quedará grabado en el corazón de cuantos estábamos presentes, el sucesor de Pedro, además de agradecer al Señor el bien que la Orden ha aportado a la vida y al desarrollo de la Iglesia y agradecer a la Orden el trabajo misionero en los diversos continentes, nos ha invitado a:
• permanecer en escucha de lo que el Espíritu nos pide, para anunciar con pasión el Reino de Dios siguiendo las huellas del seráfico Padre,
• custodiar siempre una actitud contemplativa, simple y gozosa,
• caminar siempre desde Cristo, como Francisco que partió de la contemplación del Crucifijo de san Damián y del encuentro con el leproso, para ver el rostro de Cristo en los hermanos que sufren, y llevar a todos la paz,
• ser testigos de la belleza de Dios, que Francisco supo cantar contemplando las maravillas de la creación, y que le llevó a exclamar vuelto hacia el Altísimo: ¡Tú eres belleza! (ADA 4. 6),
• continuar, en todo lugar, a ponernos al servicio de los demás, especialmente de los pobres,
• confirmar nuestra vida al Evangelio del Señor y dar ante el mundo un testimonio generoso de caridad, pobreza y humildad.
El Santo Padre, que en todo momento se mostró contento de unirse a nosotros en la acción de gracias a Dios por todo el camino que nos llevó a realizar, llenándonos de sus beneficios, y nos agradeció el don precioso que somos nosotros mismos para todo el pueblo cristiano, nos invitó a llevar una vida según la forma del santo Evangelio (Test 14), siguiendo el ejemplo de san Francisco, quien entendió toda su vida a la luz del Evangelio, hasta el punto de convertirse en Evangelio viviente. También nos invitó a seguir siempre la lógica de perder la propia vida a causa del Evangelio, para salvarla y hacerla fecunda de frutos abundantes.
Una llamada particular la hizo Benedicto XVI en el campo de la evangelización/misión cuando nos dijo: “Id”. Id y continuad reparando la casa del Señor Jesucristo, su Iglesia […], comenzando por vosotros mismos. Nosotros somos los primeros que formamos la casa que Dios quiere reparar. Si sois capaces de renovaros en el espíritu del Evangelio –nos dijo el papa-, continuareis ayudando a los Pastores de la Iglesia a hacer siempre más bello su rostro de esposa de Cristo. Esto es lo que el Papa, hoy como en los orígenes- concluyó Benedicto XVI-, se espera de vosotros. ¡Gracias por haber venido!. Ahora id y llevad a todos la paz y el amor de Cristo Salvador.
Son todas, queridos hermanos, invitaciones que nos llegan del “Señor Papa” en un momento muy significativo: la celebración de la gracia de los orígenes, y en vísperas de nuestro Capítulo general ordinario que tendrá como tema principal la evangelización/misión. Son indicaciones que si son acogidas en docilidad al Espíritu e incorporadas a nuestros proyectos de vida y misión, contribuirán significativamente a dar calidad a nuestra vida y misión, objetivo último de este Centenario que estamos celebrando de la fundación de nuestra Orden.
Además del encuentro fraterno con los hermanos durante los días que duró el Capítulo, tres han sido los momentos más emotivos para mí: la entrega de la Regla a los hermanos delante de la Tumba del padre san Francisco, el saludo que dirigí al Santo Padre en nombre de toda la Familia Franciscana, y la renovación de la profesión delante del Santo Padre, junto con el Ministro general de los Conventuales y de los Capuchinos. En el momento de la renovación pensé en todos vosotros, queridos hermanos, y la renové también en vuestro nombre. ¡Qué el Señor nos conceda a todos la gracia de la fidelidad creativa a cuanto prometimos!

Visita del Papa a Tierra Santa
Del 8 al 15 de mayo Benedicto XVI visitará Jordania y Tierra Santa. Su viaje tiene como objetivo principal orar por la paz, la unidad y la reconciliación en Oriente Medio y en el mundo entero. Yo tendré el honor de acompañarle en esta peregrinación a la que siempre hemos considerado “perla” de nuestras misiones, y, en nombre de toda la Orden, le acogeré en el Monte Nebo (Jordania) y en Nazaret, mientras en el Santo Sepulcro y el Cenáculo, según el status quo, será acogido por el Custodio de Tierra Santa.
Invito a todos los hermanos a acompañar esta Visita Apostólica con la oración, a fin que en un futuro próximo a la tierra que ha sido regada con la sangre del Señor, el “V Evangelio” , llegue la paz tan deseada, y para que la Iglesia recobre la unidad querida por Jesús.
Con este motivo deseo manifestar, en nombre de toda la Orden de los Hermanos Menores, la profunda gratitud que sentimos todos los hermanos hacia la Sede Apostólica por habernos confiado la Custodia de los Santos Lugares en nombre de la Iglesia Católica, y renovar nuestro compromiso en un servicio que nos honra. Al mismo tiempo quiero manifestar mi agradecimiento a los hermanos que trabajan en aquella misión tan entrañable como importante para la Orden, e invitar a otros hermanos a que, respondiendo a la inspiración divina, presten algunos años de servicio en aquella tierra de misión. Tierra Santa necesita de la oración de todos, de la solidaridad económica de muchos, y del trabajo generoso y sacrificado de tantos hermanos franciscanos. ¡Escuchemos esa llamada!

***

Hermanos: Cristo está vivo en donde un hombre trabaja y un corazón le responde. ¡Hagamos presente a Cristo vivo! María de la Pascua y el padre san Francisco nos obtengan esta gracia del Señor Resucitado.

Roma, a 20 de abril de 2009
Vuestro hermano y siervo

FR. JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO, OFM
Ministro general

Prot. 099886


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