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Beatificación de los Venerables Luigi Palić OFM y Gjon Gazulli

Shkodra (Albania), 16 de noviembre de 2024

14 Noviembre 2024

El Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, Su Eminencia el Cardenal Marcello Semeraro, en representación del Santo Padre, presidirá en la Catedral de Shkodra (Albania), el sábado 16 de noviembre de 2024, el Rito de Beatificación del Venerable Luigi Palić (en albanés: Paliq), sacerdote profeso de la Orden de los Hermanos Menores, mártir, y del Venerable Gjon Gazulli, sacerdote diocesano, mártir.
Las Causas de los dos Siervos de Dios se iniciaron en el año del 2002, cuando la recién descubierta libertad de culto en Albania permitió a la Iglesia iniciar procesos para reconocer el martirio de algunas víctimas de la persecución religiosa durante el s. XX. 
El primer grupo en ser beatificado, el 5 de noviembre de 2016, fue el Beato Vicente Prennushi OFM, Arzobispo de Durres, y sus XXXVII Compañeros. La nueva beatificación concierne a un Fraile Menor y a un sacerdote diocesano que sellaron heroicamente su fe en Cristo y en la Iglesia con el sacrificio de sus vidas, en los años 1913 y 1927 respectivamente.

Fr. Luigi Palić OFM nació en Janjevo, en la entonces archidiócesis de Skopje, región de Kosovo, el 20 de febrero de 1877. Desde niño frecuentaba a los Hermanos Menores en el santuario de San Antonio de Padua en Gjakova. Atraído por el ideal franciscano, siguió el ejemplo de su hermano mayor Angelo y pidió ingresar en la Orden. Pasó los años de formación religiosa, desde el noviciado (1896) hasta la ordenación sacerdotal (1901), entre los Hermanos Menores de Bolonia (Italia). De regreso a Albania, desarrolló su actividad pastoral principalmente en la parroquia de Pejë, en la entonces archidiócesis de Skopje, y también en Gjakova y en el pueblo de Gllogjan.
Su martirio transcurre en la época de la Primera Guerra de los Balcanes (1912-1913), cuando se presionaba a la población católica y musulmana para que se convirtiera a la ortodoxia con la intención de lograr, mediante la homogeneidad religiosa, la unificación política del territorio. El padre Luigi Palić era un sacerdote respetado y virtuoso. Compartía el sufrimiento de la población sometida a malos tratos y violencia y, sobre todo, exhortaba a todos a permanecer fieles a sus creencias. Por esta actitud fue detenido el 4 de marzo de 1913. Pasó dos días en prisión siendo torturado por su negativa a abjurar de la fe católica. El 7 de marzo de 1913, de camino con otros presos a Pejë para ser juzgado, fue separado de los demás presos y despojado de su hábito religioso. Cuando estaba a punto de ser fusilado, confirmó su plena disposición a morir por Cristo y la Iglesia gritando: “¡Oh Jesús, que sea por tu amor!”.
Inmediatamente surgió una auténtica y duradera reputación de mártir a su alrededor. Su cuerpo, tras ser enterrado temporalmente en el lugar de su martirio, fue inhumado solemnemente en Zym el 16 de julio de 1913, en presencia de las autoridades civiles y eclesiásticas. En el lugar del martirio se erigió una cruz de hierro de dos metros de altura, artísticamente elaborada.

El P. Gjon Gazulli nació en Dajç de Zadrima, diócesis de Sappa, Albania, el 26 de marzo de 1893. En 1905 ingresó en el Seminario Pontificio de Shkodra y más tarde en el Colegio Urbano de Roma, de donde tuvo que retirarse en junio de 1913 a causa de la tuberculosis. Recuperada su salud, estuvo en la Compañía de Jesús en Viena de 1916 a 1919. Pero de nuevo la enfermedad le obligó a regresar a Albania. Aquí fue ordenado sacerdote el 4 de agosto de 1919. 
Ejerció su ministerio como párroco en Gjader, Qelëz, y después, a partir de 1925, en Koman. Era la época del régimen de Achmet Zogu, presidente de la República de Albania desde enero de 1925, hostil al clero católico, en particular a los sacerdotes que inspiraban su acción pastoral en la doctrina social de la Iglesia. Cuando en noviembre de 1926 se produjo en Dukagjin un levantamiento contra Zogu, el padre Gazulli fue acusado falsamente de fomentarlo, por lo que fue detenido el 28 de diciembre de 1926. En realidad, la acusación era un pretexto para enmascarar el odium fidei contra él, que se oponía al plan del gobierno de suprimir las escuelas católicas. Fue condenado a muerte por un tribunal político el 10 de febrero de 1927. La condena en la horca se ejecutó públicamente en Shkodra el 5 de marzo de 1927. Antes de morir, el Siervo de Dios confirmó su plena adhesión a Cristo diciendo: “Muero inocente. ¡Viva Cristo, nuestro Rey! ¡Viva la Iglesia Católica! ¡Viva el Papa! ¡Viva Albania!”. 
Su muerte fue considerada por los fieles como un verdadero martirio y su fama se mantuvo viva incluso durante los años de la persecución comunista, cuando la Iglesia en Albania fue reducida al silencio. La tumba del Siervo de Dios, en el cementerio de Shkodra, era visitada clandestinamente por fieles que encontraban consuelo en su fe y daban testimonio de haber recibido muchas gracias por su intercesión.

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