Irlanda, el primer país occidental fuera del imperio romano que recibió el mensaje cristiano, supo mantener vivos los signos distintivos de la fe católica, a pesar de la Reforma anglicana y de los propósitos expansionistas y coloniales de Inglaterra durante los siglos XVI-XVIII.
En ese tiempo, Inglaterra se estructuró como un Estado-nación moderno y dirigió nuevamente contra Irlanda su propio expansionismo, especialmente por obra de la reina Isabel I (1558-1603) cuyos ejércitos lograron, por primera vez tomar el control de toda la isla en 1603. A excepción de la zona de Dublín, ya administrada por los ingleses.
La sociedad irlandesa seguía formada por tribus celtas y reinos locales de religión católica de habla gaélica. Los ingleses presentaron la guerra a la opinión pública nacional como una “cruzada” contra el catolicismo y el dominio papal, cuando en realidad se trataba de una conquista colonial. Entre los medios utilizados por los ingleses figura la llamada “Plantación” (1608-1610), es decir, el traslado de colonos ingleses y escoceses a diversas partes de Irlanda con el fin de consolidar el dominio inglés. Los nuevos colonos, en su mayoría anglicanos, se asentaron principalmente en lo que hoy es el Ulster, privando de tierras a la población local y obligándola a refugiarse tierra adentro.
A mediados del siglo XVII, las Leyes Penales inglesas prohibieron la práctica de la religión católica y el uso de la lengua gaélica, impidiendo a los irlandeses tener propiedades. Los irlandeses gaélicos y los ingleses antiguos no se convirtieron, pero siguieron profesando el catolicismo y se opusieron a los funcionarios de la Corona y a los colonos ingleses que llegaron a la isla.
Muchos fueron los testigos de Cristo que, fieles a su misión como cristianos y evangelizadores en medio de un pueblo perseguido, entregaron su vida hasta coronar su compromiso con la palma del martirio. Entre ellos destacan de manera especial cuatro Hermanos Menores, que fueron asesinados en tres momentos distintos. Su martirio y el de otros 23 laicos o religiosos irlandeses de diversas órdenes fue reconocido por Juan Pablo II el 27 de septiembre de 1992 con la solemne liturgia de beatificación.
Beato Patricio O'Healy (c. 1545 - 1579)
Nació en Connaught o en Dromahair, en el condado de Lutrim hacia 1545, ingresó joven en la Orden de los Hermanos Menores; fue religioso de vida era ejemplar por su humildad y su celo. Estudió en la Universidad de Salamanca, en España. Llamado a Roma en 1576, el papa Gregorio XIII lo nombró obispo del condado de Mayo, en la Provincia de Connacht. En París participó en discusiones públicas en la Sorbona, dejando admirados a sus oyentes por su dominio de la patrística, de los temas doctrinales y la filosofía escotista.
Fr. Patrick se rehusó a reconocer a la Reina de Inglaterra como cabeza suprema de la Iglesia. Por esto fue condenado a muerte acusado de traición y del delito de lesa majestad. Mientras era conducido al suplicio, pidió a su cohermano Conn O'Rourke, compañero de martirio, la absolución sacramental, recitando luego con él las letanías de la Bieaventurada Virgen María. Antes de ser ahorcado en Kilmallock el 13 de agosto de 1579, instó a los católicos a mantenerse firmemente unidos al Papa e invitó a sus perseguidores a convertirse.
Beato Conn (Conradus) O'Rourke (c. 1549 - 1579)
Nacido hacia 1549, hijo de Brian O'Rourke, señor de Breifne, de joven renunció a las comodidades de su noble familia para hacerse Hermano Menor. Junto con su compañero Patrick O’Healy, fue encarcelado, torturado y condenado a muerte.
Beato Conor (Cornelius) O'Devany (c. 1532 - 1612)
Nacido hacia 1532 en Raphoe, en el condado de Donegal, ingresó en la Orden de los Hermanos Menores en 1550. Fue nombrado obispo de Down y Connor el 27 de abril de 1582 por Gregorio XIII; en 1587 participó en un sínodo irlandés para la promulgación de los decretos del Concilio de Trento.
Lo detuvieron por primera vez en 1588 y encerrado en el castillo de Dublín; tras ser liberado en 1590, regresó a su sede episcopal. Fue arrestado de nuevo en 1611, a la edad de 80 años, mientras administraba el sacramento de la Confirmación, y encarcelado de nuevo en el castillo de Dublín acusado de traición. Declarado culpable de desobediencia a las órdenes reales fue condenado a muerte y se dirigió tranquilamente a la horca, perdonando a sus perseguidores. Murió el 11 de febrero de 1612.
Beato John (Joannes) Kearney (1619-1653)
Nacido en 1619 en Gashel, ingresó en la Orden de los Hermanos Menores y estudió en Lovaina (Bélgica). En 1644 fue capturado por los ingleses y encarcelado en Londres. Procesado y torturado, escapó de prisión gracias a un cómplice. Encontró refugio en el convento de Carrik-on-Suir, donde fue nombrado Guardián, pero en 1653 lo volvieron a detener. Procesado por haber celebrado la Santa eucaristía, fue condenado a muerte. Caminó hacia la horca vistiendo un hábito franciscano, una cruz y un rosario en la mano. Tras renovar públicamente su profesión de fe en la Iglesia católica, ofreció su vida por ella. Fue enterrado en la sala capitular del convento franciscano de Carrik-on-Suir.
Cf. Frati Minori Santi e Beati (Frailes Menores Santos y Beatos), a cura di Fr. Silvano Bracci, OFM y Sr. Antonietta Pozzebon, FMSC. Editrice Velar, 2009 pp. 293-296.