La Provincia de Santa María de los Ángeles en Polonia ha emprendido una vez más la peregrinación de Cracovia a Jasna Góra. Este año, alrededor de 270 personas participaron en este camino, viviendo seis intensos días de oración, formación, fraternidad y alegría franciscana.
La peregrinación comenzó con la celebración de la Eucaristía en la colina de Wawel. Posteriormente, los peregrinos recorrieron los territorios de la Jurisdicción de Cracovia-Częstochowa, afrontando el sol y la lluvia, el esfuerzo y el cansancio, pero compartiendo también cantos, reflexiones y numerosos gestos de apoyo fraterno.
La oración cotidiana, la celebración de la Eucaristía y los momentos de formación marcaron las distintas etapas del recorrido. Fr. Jerzy Kraj OFM compartió su experiencia de servicio en Tierra Santa, mientras que Fr. Łukasz Buksa OFM ofreció una reflexión sobre la relación con Dios y con el prójimo.
En Kosmolów, la Eucaristía fue presidida por Fr. Krzysztof Bobak OFM, Ministro provincial, quien encomendó a los peregrinos a la protección del Señor. A lo largo del camino no faltaron los encuentros con los hermanos, el buen humor franciscano, los cantos y múltiples momentos de alegre fraternidad. Fr. Piotr Antoniuk OFM animó el concurso «Pon en aprietos al fraile», mientras que Fr. Piotr Gądek OFM, antiguo guía de la peregrinación, visitó y acompañó a los participantes durante una parte del recorrido.
También se prestó especial atención a la dimensión misionera, mediante una conferencia dedicada al servicio de los misioneros franciscanos en África. Los peregrinos tuvieron la oportunidad de conocer más de cerca su labor y de apoyar la misión evangelizadora que los hermanos realizan en aquel continente.
La última etapa condujo a los peregrinos por Olsztyn y la colina de Przeprośna Górka, donde el cardenal Grzegorz Ryś presidió una celebración penitencial. En este momento de oración también participó Fr. Krzysztof Bobak OFM. Además, durante toda la peregrinación, los caminantes estuvieron acompañados por las reliquias de san Francisco de Asís.
Después de seis días de marcha, los peregrinos llegaron finalmente a Jasna Góra. En un clima de oración, canto y alegría, se reunieron ante la imagen de la Virgen Negra de Częstochowa para confiarle sus intenciones, a sus seres queridos y todo aquello que habían llevado en el corazón a lo largo del camino.
El momento culminante de la peregrinación fue la celebración de la Eucaristía en los prados de Jasna Góra, presidida por el cardenal Grzegorz Ryś. La jornada concluyó, al igual que toda la peregrinación, con el tradicional Llamado de Jasna Góra.
Estos seis días de peregrinación fueron una profunda experiencia de fe vivida en fraternidad, marcada por la oración, el encuentro, la formación, la cercanía entre hermanos y la alegría propia del carisma franciscano.