El Santo Padre León XIV se dirigió esta mañana a Asís, a la Porciúncula, con motivo de la conclusión de los trabajos de la 81ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana. El Papa fue recibido y acompañado por Fr. Massimo Fusarelli, Ministro general, por Fr. Francesco Piloni, Ministro provincial de Umbría y Cerdeña, y por Fr. Massimo Travascio, OFM, Custodio de la Porciúncula.
En el discurso a los obispos de la CEI, León XIV puso en el centro la sinodalidad como estilo eclesial, solicitando “deseo que todos se comprometan para que tome forma el rostro de una Iglesia ‘colegiada’, que comparte pasos y opciones comunes”. El Santo Padre invitó a los obispos a no retroceder en el tema de las fusiones de diócesis, “sobre todo allí donde las exigencias del anuncio cristiano nos invitan a superar ciertos límites territoriales y a hacer más abiertas nuestras identidades religiosas y eclesiales, aprendiendo a trabajar juntos”. Además subrayó que “la sinodalidad, que implica un ejercicio efectivo de la colegialidad, requiere no solo la comunión entre ustedes y conmigo, sino también una escucha atenta y un discernimiento serio de las instancias que provienen del pueblo de Dios”.
El Papa exhortó a los obispos a ser “una Iglesia que vive entre la gente, acoge sus preguntas, alivia sus sufrimientos, comparte sus esperanzas”, continuando “Sigan estando cerca de las familias, de los jóvenes, de los ancianos, de quienes viven en soledad” y “entregándose en el cuidado de los pobres”. Además recomendó “la atención a los más pequeños y vulnerables, para que se desarrolle también una cultura de prevención de toda forma de abuso”, recordando que “la acogida y la escucha de las víctimas son el rasgo auténtico de una Iglesia que, en la conversión comunitaria, sabe reconocer las heridas y se compromete a aliviarlas”.
El Santo Padre evocó el ejemplo del Pobrecillo precisamente en el lugar donde vivió: “en este lugar, San Francisco y los primeros frailes vivieron plenamente lo que, en lenguaje actual, llamamos «estilo sinodal». Juntos, de hecho, compartieron las diferentes etapas de su camino; juntos se dirigieron al papa Inocencio III; juntos, año tras año, perfeccionaron y enriquecieron el texto inicial”. El Papa destacó que “esta elección convencida de fraternidad, que es el corazón del carisma franciscano junto con la minoridad, fue inspirada por una fe intrépida y perseverante”, concluyo diciendo: “Que el ejemplo de San Francisco nos dé también a nosotros la fuerza para tomar decisiones inspiradas en una fe auténtica y para ser, como Iglesia, signo y testimonio del Reino de Dios en el mundo”.
Al final quiso visitar a los frailes de la fraternidad de la Porciúncula. “Paz y bien. Es un placer poder saludaros esta mañana”, comenzó el Pontífice, compartiendo su alegría por esta primera visita “vestido de blanco” a los lugares santos franciscanos. “Espero que el próximo año, el octavo centenario de la muerte de San Francisco, haya alguna otra oportunidad”, añadió, agradeciendo a los frailes por su testimonio en este lugar “ya en el mundo muy conocido, ciertamente importante en el camino de fe de tantas personas, tantas familias”. El Papa concluyó pidiendo las oraciones de los frailes: “Yo rezo por ustedes... y pido sus oraciones”.