El 6 de agosto de 2026 concluyó la última jornada del Go! Encuentro Juvenil Franciscano 2026. Al terminar la celebración eucarística presidida por el papa León XIV, los jóvenes participantes recibieron la invitación a convertirse en testigos del Evangelio.
Entre los chicos que hoy volverán a casa con ganas de seguir viviendo en su día a día lo que han experimentado estos días en Asís están Tobiáš, Matúš y Jozef. Son de Pezinok, una pequeña ciudad situada a 30 km de Bratislava, en Eslovaquia. Junto con sus familias, acuden al convento de los franciscanos capuchinos de Pezinok, presente en la zona desde hace más de 350 años. Fueron precisamente los capuchinos quienes les propusieron participar en el encuentro.
Tobiáš está convencido de que los valores franciscanos son universales y llegan incluso a quienes están alejados de la fe: «Conozco a muchos no creyentes que están fascinados con la figura de san Francisco y su mensaje, a veces incluso más que quienes se han declarado cristianos», afirma. «Quizá somos nosotros quienes tenemos que mantener vivo ese interés en ellos y, de hecho, avivarlo aún más».
Matúš creció en una familia profundamente católica, pero cree que tener una relación auténtica con Dios es una experiencia que va más allá de la educación que recibió: «Ha habido momentos importantes en mi vida», confiesa Matúš, «en los que pensé que realmente merecía la pena seguir al Señor y sus caminos. Lo aprendí sobre la marcha, cuando creía tener todas las respuestas y, en cambio, solo estaba al principio de mi camino de fe».
Matúš espera, una vez que vuelva a casa, dar testimonio de la belleza que ha vivido estos días en Asís y ha acogido con entusiasmo el mandato misionero, que le permitirá convertir esta experiencia en un compromiso concreto en su vida cotidiana.
Jozef está convencido de que la vocación no es algo exclusivo de la vida religiosa, sino que nos concierne a todos: «Soy profesor y creo que, hoy en día, mi vocación es ser un punto de referencia para mis alumnos. Así es como va tomando forma, a través de las decisiones que tomo cada día».
Si bien Tobiáš, Matúš y Jozef han vivido la espiritualidad franciscana desde pequeños, para Mauro, que ha venido desde Treviso al Encuentro por invitación de su novia, el camino de la fe es un territorio inexplorado. Aun así, Mauro decidió participar para «salir de mis límites, ampliar mis horizontes y empezar a sentirme un poco incómodo, aunque me costó dormir en el gimnasio», confiesa con una sonrisa. «Creemos que somos islas lejanas y que dividimos el mundo entre creyentes y no creyentes, entre buenos y malos; en realidad, es solo una ilusión».
A los jóvenes presentes en la santa misa, el papa León XIV les recordó que la figura de san Francisco sigue siendo tan actual por su «magnífica humanidad». De hecho, el joven Francisco tuvo el valor de abandonar el camino ya trazado por su familia y la sociedad de su época para emprender uno nuevo y desconocido para él, confiando plenamente en el Señor.
Para el Santo Padre, el «¡Vamos!» del Encuentro es, precisamente, la misión: un camino que recorrer en el que no hay mapas que marquen la dirección, sino que es el soplo del Espíritu Santo el que impulsa a seguir adelante.
Y así, los jóvenes vuelven a casa abiertos al futuro y a Jesucristo, quien, como ha recordado el Papa, «confía en vosotros».