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En Opinión de… Fray Massimo -Julio de 2025

La esperanza cierta en la oscuridad de la historia

26 Julio 2025

El viernes 20 de junio, el Papa León XIV aprobó el reconocimiento del martirio de un grupo de Hermanos Menores, entre ellos Fr. Louis Paraire, que murió el 26 de abril de 1945 en el infernal tren de la muerte. Este es el reconocimiento de un testimonio que atravesó el abismo del mal nazi para emerger como luz de la fraternidad cristiana.

La historia que la Iglesia honra hoy fue contada por Eloi Leclerc, un hermano menor sobreviviente de los campos de concentración en Buchenwald y Dachau. Mientras era transportado en un tren descubierto que viajaba de Buchenwald a Dachau durante 28 días, ocurrió algo milagroso: algunos frailes, embargados por una gracia sobrenatural, empezaron a entonar el Cántico de las Criaturas de San Francisco con voces casi imperceptibles.

Entre aquellos frailes moribundos estaba el hermano Louis Paraire, cuya muerte se reconoce hoy como un martirio. Sobre todo, estaba Eloi Leclerc que, habiendo sobrevivido, dio testimonio durante toda su vida de esa “esperanza cierta” que les sostenía en la oscuridad. Su testimonio perdura en la famosa “Sabiduría de un pobre”.

Si había cierta esperanza en ese infierno, entonces todo cambia. El testimonio de estos hermanos demuestra que ni siquiera la máquina de muerte nazi pudo apagar el canto de la creación. Como escribió Leclerc: “en medio del infierno algo estalló desde el cielo”.

La coincidencia temporal hace providencial este reconocimiento: estamos en el centenario del Cántico de las Criaturas -ese mismo cántico que resonó entre las lonas del tren de la muerte- y en el Jubileo de la Esperanza. ¿No es esto una señal de que Dios también escribe la historia a través de coincidencias?

La experiencia de Leclerc fue decisiva para el redescubrimiento de las fuentes franciscanas. Su contribución resultó fundamental en la redacción de estas fuentes en francés, lo que a su vez facilitó su difusión en otras lenguas. Lejos de destruir la tradición espiritual franciscana, el sufrimiento extremo la purificó y le dio nueva vida.

¿Qué valor tiene para nosotros hoy? En un mundo que se precipita hacia nuevas formas de barbarie —guerras, persecuciones, esclavitud—, el testimonio Fr.  Louis Paraire y de los demás mártires nos recuerda que la esperanza cristiana no es un simple optimismo, sino una certeza arraigada en la victoria de Cristo sobre la muerte.

Cuando entonaban el Cántico en aquel vagón sellado, no lo hacían como un ejercicio de estética espiritual, sino como un acto de resistencia evangélica frente al mal. Con su canto afirmaban que “todas las criaturas” —incluso aquellas que sufren y agonizan— participan de la belleza de Dios, y que ninguna ideología de muerte puede borrar esta verdad.

Durante el jubileo de la Esperanza, Fr. Louis Paraire y sus compañeros se convierten en intercesores por todos aquellos que -hay muchos incluso hoy- atraviesan pruebas insuperables. Su testimonio nos asegura que, incluso en los momentos más oscuros, la esperanza cristiana sigue siendo “cierta y confiable”. Porque está fundada en la fidelidad de Dios, que nunca abandona a sus hijos, ni siquiera en los trenes de la muerte.

La gracia especial de este reconocimiento nos recuerda que el cristianismo no es una filosofía fácil, sino una fuerza de resurrección que resiste al mal y que ningún poder terrenal podrá extinguir definitivamente.

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Ministro General
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Fr. Massimo Fusarelli En opinión de Fray Massimo
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