En la Curia general se llevó a cabo, del 19 al 23 de noviembre, el encuentro anual entre el Definitorio general y los Presidentes de Conferencias OFM.
El martes 19, los frailes Presidentes, moderados por los Definidores generales Fr. Konrad Cholewa y Fr. César Külkamp, compartieron sus experiencias durante este último año en sus Conferencias, abordando temas como el Capítulo de las Esteras y el Encuentro de los Hermanos Laicos, y describiendo los puntos fuertes y los desafíos de sus propias realidades.
Posteriormente, el Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, presentó una evaluación del trabajo del Definitorio general a mitad del sexenio y las perspectivas para el próximo Capítulo general, que se celebrará en 2027. Fr. Massimo ilustró así algunos puntos que serán profundizados y compartidos con todos en una Carta a la Orden que se publicará el próximo 8 de diciembre, en la solemnidad de la Inmaculada Concepción.
El compartir en grupos lingüísticos se retomó en la sesión plenaria previa a la celebración de la Eucaristía, presidida por el Fr. José Alirio Urbina, Presidente de la Conferencia Bolivariana, quien reflexionó sobre la importancia del camino sinodal de escucha de la Palabra del Señor, para ir al encuentro de nuestros hermanos en las periferias.
Al día siguiente, en la misa que presidió, Fr. Marko Mrše, Presidente de SLAS, invitó a todos a “multiplicar los dones recibidos de Dios”, como se narra en el Evangelio del día (Lc 19, 11-28), y a entregarse por todo el mundo, como enseñaba San Francisco.
A continuación, el Definidor general, Fr. Cesare Vaiani, presentó la “Síntesis de las respuestas al Cuestionario sobre las Conferencias”, que fue objeto de trabajo en los grupos lingüísticos.
La mañana terminó con una sesión plenaria moderada por el Fr. Massimo Fusarelli sobre el tema del Capítulo general 2027. En concreto, se hicieron propuestas sobre el lugar de celebración, su duración y metodología.
Por la tarde, de nuevo Fr. Cesare compartió una reflexión sobre la estructura de las Conferencias a partir de los Estatutos Generales, concretamente del artículo 201.
El jueves 21 de noviembre, la celebración matinal estuvo presidida por Fr. Aidan McGrath, Presidente del CES, quien en su homilía recordó el 800 aniversario de la llegada de los primeros frailes en Inglaterra, cuya celebración tuvo lugar el pasado mes de septiembre, así como el 400 aniversario de la fundación del Colegio de San Isidoro en Roma. Si uno mira el número de frailes de ayer y de hoy, podría vivir estos centenarios con un velo de tristeza, dijo Fr. Aidan, pero recordando las palabras del antiguo Ministro general Fr. Giacomo Bini (“es cierto que es el Señor quien llama a quien quiere, como quiere y cuando quiere”) invitó a todos a no desanimarse, sino a acoger los dones que el Señor ofrece y a confiarse más a la Divina Providencia.
Las reuniones del día brindaron la oportunidad de actualizar a los presentes sobre algunos de los eventos internacionales de la Orden que se celebrarán durante el 2025: Fr. Juan Isidro Aldana Maldonado habló del Capítulo de las Esteras, Fr. Sergiusz Bałdyga del Consejo Plenario de la Orden, y Fr. Darko Tepert, Secretario General para la Formación y los Estudios, del Encuentro de Hermanos Laicos. Este último, por la tarde, trató el tema de la colaboración en las Conferencias de Formación Inicial y Permanente, seguido de actualizaciones sobre la Ratio Evangelizationis (por Fr. Francisco Gómez Vargas, Secretario General para las Misiones y la Evangelización), sobre el Protocolo para Nuevos Misioneros (Fr. Dennis Tayo, Animador General para las Misiones), y sobre la Pastoral de la Educación (Fr. Joaquín Echeverry, Definidor General).
El último día de reuniones, el Ecónomo general, Fr. Joel Sulse, presentó el presupuesto para 2025, que se debatió en los grupos lingüísticos y se aprobó en la asamblea plenaria.
Fr. Massimo Fusarelli presidió la Eucaristía conclusiva del encuentro. En su homilía, subrayó la importancia de la escucha y, partiendo de la liturgia del día (Ap 10,8-11/Sal 118/Lc 19,45-48), interpeló a todos sobre la “dulzura” y la “amargura” de ser Hermanos Menores hoy: “Llegar a ser hombres de escucha, en la amargura y la dulzura de la palabra recibida y proclamada, es parte central de nuestra vocación y misión como Ministros y servidores de la fraternidad”, dijo el Ministro general.