El 3 de agosto inició el Go! Franciscan Youth Meeting en Asís, el cual finaliza el 6 de agosto: se trata de un encuentro internacional dirigido a jóvenes de distintas partes del mundo que, con motivo del centenario del tránsito de San Francisco de Asís, ofrece a los participantes momentos de escucha, diálogo, formación y fraternidad.
El Go! Franciscan Youth Meeting Concluye el jueves 6 de agosto con la solemne celebración eucarística presidida por el papa León XIV en la basílica de Santa María de los Ángeles y, con el mandato misionero, el Papa invitará a los jóvenes participantes a llevar a sus tierras de origen la frescura original del Evangelio.
Son muchas las preguntas que los jóvenes llevan en el corazón y a las que esperan encontrar respuesta estos días en el Go! Franciscan Meeting: entre ellos está Clara, de 20 años, de Bérgamo. Ha decidido venir con ganas de escuchar y no se ha asustado al saber que dormiría en un gimnasio junto a muchos otros jóvenes porque «cualquier incomodidad, cualquier esfuerzo, es más fácil de soportar si se comparte».
El 4 de agosto, Clara participó en el taller «La vida de San Francisco» en la Basílica Superior de San Francisco, donde un fraile la guió a través de la vida del santo mediante los frescos de Giotto. En ese momento, el fraile le hizo una pregunta a la que todavía está buscando respuesta: «Me pidió que pensara en un momento de mi vida que pudiera representarse en la Basílica de San Francisco», cuenta Clara, «es una pregunta que aún no he respondido, pero sigo dándole vueltas desde que me la hizo. Todavía no he encontrado un momento de mi vida tan significativo como para imaginarlo representado allí. Quizás ese momento aún esté por llegar».
Clara guarda en su corazón una intención especial que quiere entregar al Señor en estos días de convivencia y oración: «Me gustaría poder transmitir mi fe a otros jóvenes. Gracias a la fe, he cambiado positivamente. Quizás haya sido el Señor quien ha sembrado este deseo en mi corazón y quiero convertirlo en una invitación que me lleve a casa: ser, en mi pequeña medida, un testimonio de fe para los demás».
Marta tiene 21 años y es de Florencia. Participó en la 44.ª Marcha Franciscana y decidió seguir con la experiencia en el Go! Franciscan Meeting; estos días en Asís han sido muy valiosos para dejar que el Señor te haga reflexionar: «Me gustaría vivir menos en mi cabeza y dejarme guiar por Dios para poder tomar el camino más adecuado para mí. Quiero aprender a confiar en Él».
Niccolò tiene 19 años y es de Tollo, un pueblo de la Provincia de Chieti, en Abruzzo. Decidió participar en el Go! Franciscan Meeting porque desea emprender un camino para encontrar respuestas a muchas de sus preguntas. La primera de todas es cómo encontrar el sentido más profundo de lo que te ha pasado en la vida. Una pregunta que te gustaría hacerle al Santo Padre, si tuvieras la oportunidad: «Me gustaría pedirle que me contara la primera vez que logró sentir la presencia del Señor en su vida y en lo que le rodeaba».
Daniele, de 28 años, de Padua, también quiere preguntarle algo al Papa León XIV: «¿Cómo piensa ser un “guía de la fe” para las nuevas generaciones, y qué decisiones del día a día pueden ayudar a un joven a convertirse en un ejemplo creíble para sus compañeros?»
Al participar en el taller «Francisco, la paz y las periferias», Daniele se preguntó por qué el mundo sigue marcado por guerras y tensiones internacionales, a pesar de los dolorosos recuerdos del pasado. Una reflexión a la que él mismo dio respuesta: «Si hoy estamos aquí, es porque creemos que la paz aún es posible. Nos toca a nosotros difundirla en los lugares donde vivimos».
Desde hace 800 años, San Francisco sigue hablando a las nuevas generaciones: en el Go! Franciscan Youth Meeting, los jóvenes partieron precisamente de esas preguntas que abren el corazón, descubriendo que Dios les habla en su día a día, invitándoles a lanzar las redes, tal y como hizo Simón Pedro hace dos mil años. Ese gesto de confianza incondicional cambió para siempre no solo su vida, sino también la historia de la Iglesia y de toda la humanidad.