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La esperanza navegó por el Ciliwung. Pascua franciscana en Yakarta

“Diálogo Interreligioso de Jóvenes por el Cuidado del Medio Ambiente”: un evento de JPIC en Indonesia

03 Julio 2026

El 27 de junio de 2026, el río Ciliwung fluía con una serenidad que parecía contradecir la historia escrita en sus aguas. Avanzaba lentamente entre una vegetación exuberante, como si el verde se resistiera a abandonar aquel rincón de Yakarta. Nadie habría imaginado las décadas de contaminación, urbanización y abandono. Aquel río había aprendido la más difícil de las virtudes, seguir dando vida incluso después de haber sido herido.

Desde las ocho de la mañana, el cielo había cubierto la ribera del río con un manto de nubes. Una brisa suave hacía llevaderos los treinta grados de temperatura y la humedad propia de los trópicos. En aquel lugar todo era verde, sobriedad y simpleza franciscana. Allí donde la mirada descansaba, la creación parecía abrirse paso con una fuerza serena. 
Una hora más tarde, unas trescientas personas se habían reunido en aquella explanada de la rivera que es también habitat de una pequeña comunidad musulmana. Había jóvenes budistas, protestantes, musulmanes, hinduistas, confucianos y católicos. Nadie había venido a convencer a nadie. Todos habían venido a escuchar el clamor de una tierra que ya no soporta que la sigamos llamando recurso cuando en realidad es la casa compartida.

Dentro de la ceremonia inaugural se invitó a subir al escenario a todos los frailes participantes del encuentro continental JPIC de Asia-Oceanía. Cada uno recibió un pequeño pájaro que, tras una breve cuenta regresiva, fue liberado simultáneamente. El gesto simbolizó la libertad, la fraternidad y el deseo compartido de cuidar la creación como una única familia humana. 
La liberación simultánea de aquellos pequeños pájaros capturó a la perfección el tema del encuentro: “Diálogo Interreligioso de Jóvenes por el Cuidado del Medio Ambiente”, organizado por la Oficina JPIC OFM de Indonesia como evento de clausura del VI Encuentro Continental JPIC Asia-Oceanía. 

A medida que transcurría la mañana, resultaba esperanzador contemplar jóvenes que en sus distintas tradiciones religiosas ascendían uno tras otro al escenario. Cada intervención poética, musical o testimonial recordaba que la Tierra no es un objeto de explotación, sino un don recibido y una responsabilidad confiada a la humanidad. 
No fue solo un diálogo entre religiones, también fue un dialogo de esperanza de que la creación pudiera volver a reunir a una humanidad demasiado acostumbrada a dividirse. Entre cantos, silencios y palabras, el cuidado de la creación se convertía en un lenguaje capaz de reunir lo que durante siglos había permanecido separado.
Al mediodía, los participantes se dirigieron hacia el lugar donde se había eregido una imagen de san Francisco, preparada a la orilla del río para su bendición. Allí se vivió una significativa oración ecuménica, que reunió a representantes de distintas confesiones religiosas en un mismo gesto de gratitud y compromiso con la creación.

La bendición de la imagen fue presidida por Fr. Lino Gregorio Redoblado, OFM, Ministro provincial de la Provincia San Pedro Bautista de Filipinas y Presidente de la Conferencia de Asia del Este (EAC). Fueron bendecidos también los árboles destinados a ser plantados como signo de esperanza y restauración de la naturaleza. Del mismo modo, recibieron la bendición los peces que horas más tarde serían liberados en el río.
Tras la oración junto a la imagen de san Francisco, se plantaron árboles como signo de esperanza y restauración de la naturaleza. Después, el almuerzo reunió en una misma mesa a personas de distintas religiones y tradiciones cristianas. Sin cambiar de lugar, aquellas mesas se convirtieron en espacios de diálogo. Allí, en un clima de respeto y escucha mutua, los participantes compartieron experiencias y reflexionaron sobre los desafíos de la ecología integral, descubriendo que el cuidado de la creación constituye uno de los lenguajes más fecundos para el encuentro y la colaboración entre las religiones.

Una vez terminado el trabajo en los grupos, los participantes abordaron pequeñas embarcaciones para recorrer un tramo del río. La navegación permitió contemplar de cerca la realidad del Ciliwung. Sus aguas aún marcadas por la contaminación y los residuos acumulados durante años, pero también los numerosos esfuerzos comunitarios que buscan devolverle la vida. A lo largo del trayecto pudieron observarse distintas iniciativas de limpieza, especialmente aquellas dedicadas a retirar plásticos y otros desechos que continúan afectando el ecosistema.
En medio del recorrido tuvo lugar el gesto simbólico de la liberación de los peces antes bendecidos. Las bolsas fueron abiertas lentamente y cientos de pequeños peces regresaron al río, como un signo de esperanza y de compromiso con la restauración de la vida allí donde durante tanto tiempo había predominado el deterioro.
De regreso al punto de encuentro comenzaron las presentaciones de las conclusiones elaboradas por los grupos de trabajo. Entre una presentación y otra, algunas hermanas franciscanas comprometidas con la animación JPIC ofrecieron cantos acompañados por coreografías. Durante unos minutos, el diálogo dejó de expresarse con argumentos para hacerlo mediante la belleza.

Después de unas horas dominadas por las nubes, el cielo terminó por abrirse y la luz de la tarde iluminó el intenso verde de la vegetación, regalando un paisaje de inesperados colores. La naturaleza respondía con su propia armonía a los gestos de cuidado y esperanza sembrados durante el día.
Antes de concluir el encuentro, los participantes se reunieron para la fotografía oficial, un recuerdo destinado a conservar la memoria de un encuentro en el que personas de distintas religiones caminaron juntas en favor del cuidado de la creación. Poco después, una danza tradicional puso el broche final al encuentro. Con ella, la comunidad anfitriona expresó, una vez más, la riqueza de su cultura y la calidez de su hospitalidad. 

Mientras el Ciliwung continuaba su curso hacia el corazón de Yakarta, también la esperanza seguía navegando en quienes habían compartido aquella jornada. Los árboles recién plantados, los peces devueltos al río y el diálogo entre personas de distintas religiones recordaban que la vida siempre encuentra caminos para renacer allí donde parecía haberse debilitado. Quizá la verdadera Pascua franciscana vivida en Yakarta fue descubrir que cuidar la creación es también anunciar, a la luz de la fe, que la vida puede abrirse paso sobre las heridas del mundo.

Fr. Daniel Rodríguez Blanco, OFM
Director de la Oficina general JPIC

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JPIC Diálogo OFM en el mundo
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