Roma, 14 de diciembre de 2022. El convenio que da continuidad a la presencia de los franciscanos en Libia fue firmado en la ciudad de Roma, dentro las instalaciones de la Curia general de la OFM. Nos encontramos con S.E. George Bugeja, OFM, del Vicariato apostólico de Tripoli, y a Fr. Sandro Overend Rigillo, OFM, Administrador apostólico del Vicariato apostólico de Bengasi.
¿Pueden describir su realidad misionera?
Fr. George: En Trípoli, la única iglesia cristiana está dedicada a San Francisco, construida por la entonces Provincia Franciscana de Lombardía [ahora Provincia de San Antonio]. Los fieles que integran nuestra comunidad son de distintas nacionalidades: de Filipinas vienen casi todas las enfermeras que trabajan en los hospitales y clínicas de la zona; tenemos trabajadores de las compañías petroleras y también, aunque no sean católicos, asisten a nuestras celebraciones fieles cristianos del África subsahariana, especialmente de Nigeria y Ghana.
La celebración de la liturgia se realiza exclusivamente los viernes, ya que el domingo es un día laborable en un país islámico como Libia. Así, los viernes se han convertido en el día de la celebración eucarística (9:30 am y 11:00 am) y de las actividades parroquiales de nuestra comunidad; es el día de la catequesis, tanto para niños como para adultos, así como el día para ir al mercado y el de la convivencia.
Además de la iglesia, hay una oficina de Cáritas que suministra alimentos y ropa a las personas necesitadas. Entre ellos, vemos a muchas personas de distintas partes de África.
Fr. Sandro: Bengasi se halla a más de una hora de vuelo de Trípoli; los barrios cristianos fueron bombardeados en el pasado y desde el 2014 las celebraciones se realizan en nuestros barrios cerca del hospital infantil.
Llegué a Bengasi hace tres años y no voy a negar que al principio tuve mucho miedo, sin embargo, una vez que me di cuenta lo tranquila que era la zona, me adapté sin problema alguno. Y la gente local me recibió generosamente: me ofrecen café, durante el Ramadán me traen comida. No quiero decir que no existan problemas, sino que la vida es posible en Bengasi, a pesar de todo.
Tengo una imagen en la mente y es la del encuentro entre San Francisco y el Sultán: como hace 800 años, los franciscanos somos el puente con el mundo islámico. Como dice el Papa Francisco, somos un puente cristiano de amistad y fraternidad entre religiones. Los cristianos trabajan en hospitales ayudando a los libios en su sufrimiento con atención médica, otros enseñan inglés en universidades libias.
El convenio firmado renueva la presencia franciscana en Libia, pero en la actualidad sólo hay 4 frailes, 2 en Trípoli y 2 en Bengasi. ¿Qué debe hacer un fraile para ser misionero en Libia?
Fr. George: Es esencial saber inglés y posiblemente también árabe. Se hace un periodo de experiencia en el lugar y luego se decide cómo proceder. Actualmente sólo hay cuatro hermanos en las dos misiones: en Trípoli está conmigo el hermano Magdy Helmy, que es vicario general.
Fr. Sandro: En Bengasi, junto conmigo, está el Fr. Piotr Borkowski, de la Provincia Franciscana de San Francisco, en Polonia.
Melania Bruno