La invitación del Papa León XIV a los representantes de los medios de comunicación de todo el mundo reunidos en Roma para el Cónclave es la de una comunicación de paz. Durante su primer encuentro oficial con los medios de comunicación, que tuvo lugar el 12 de mayo en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, el Pontífice quiso subrayar la importancia de la paz y el desarme, incluido el verbal.
Refiriéndose al pasaje de las Bienaventuranzas y concretamente a los que trabajan por la paz (Mt 5,9), el Papa León invitó a todos los presentes a sentirse “interpelados” por esta palabra, ya que llama “a cada uno a comprometerse por llevar a cabo una comunicación diferente, que no busque el consenso a toda costa, que no se disfrace con palabras agresivas, que no abrace el modelo de la competición, que nunca separe la búsqueda de la verdad del amor con el que humildemente debemos buscarla”. La paz comienza con cada uno de nosotros [...]: debemos rechazar el paradigma de la guerra”.
Y a continuación, el Pontífice expresó su solidaridad con todos los periodistas encarcelados por decir la verdad, pidiendo su liberación: la libertad de expresión y de prensa es un bien que hay que cuidar y que concierne a todos, subrayó.
El Santo Padre, tras agradecer a todos los periodistas que se congregaron a Roma no sólo para el Cónclave, sino previamente para la Semana Santa, la Pascua y la despedida del Papa Francisco, recordó cómo los tiempos actuales son difíciles de cubrir y de contar, porque exigen “en nuestros diferentes roles y servicios, no ceder nunca a la mediocridad”, salir de los tópicos, porque “la comunicación no es sólo transmisión de información, sino que es creación de una cultura, de ambientes humanos y digitales que se convierten en espacios de diálogo y confrontación”.
León XIV concluyó citando el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el 1 de junio de 2025: “Desarmemos la comunicación de todo prejuicio, rencor, fanatismo y odio; purifiquémosla de agresividad. No necesitamos una comunicación ruidosa y musculosa, sino una comunicación capaz de escuchar, de captar la voz de los débiles que no tienen voz. Desarmemos las palabras y ayudemos a desarmar la Tierra. Una comunicación desarmada y desarmadora nos permite compartir una visión diferente del mundo y actuar de un modo coherente con nuestra dignidad humana”.