Desde el siglo XVII, la historia de China está repleta de diversas persecuciones en contra de los cristianos chinos, en particular contra los misioneros occidentales, tanto religiosos como laicos.
En 1853 estalló lo que los británicos (en aquel entonces solidos socios comerciales del Gobierno chino— denominaron la “Rebelión de los Bóxers”, cuyo objetivo era liberar a China de la opresión de los extranjeros, incluidos los misioneros y los chinos cristianos. Varios documentos históricos revelan el odio de los bóxers y su programa explícito para apaciguar sangrientamente al cristianismo. Difundían las calumnias más increíbles y en las matanzas atacaban a los líderes de las comunidades cristianas, a los catequistas, a las maestras y, a veces, incluso a los niños a pocos días de haber sido bautizados.
De esta inmensa multitud de mártires, la Iglesia beatificó a aquellos de los que fue posible obtener noticias seguras sobre su identidad y las circunstancias de su martirio, como ocurrió con los 29 franciscanos beatificados el 27 de noviembre de 1946 por el papa Pío XI. Entre ellos se encuentran los tres Hermanos Menores mártires del vicariato de Hu-nan (un obispo y dos sacerdotes) asesinados entre el 4 y el 7 de julio de 1900, y los veintiséis decapitados el 9 de julio en Tai-yuan-fu, en el vicariato de Shan-si, entre los que se encontraban dos obispos, tres sacerdotes y un religioso (todos hermanos menores), siete hermanas franciscanas misioneras de María, cinco seminaristas chinos y ocho cristianos chinos laicos, colaboradores de los frailes, de los cuales uno pertenecía a la Tercera Orden Franciscana. Fueron canonizados el 1 de octubre del 2000 por el papa Juan Pablo II junto con otros 91 beatos mártires en China, víctimas de las persecuciones que se desataron en los últimos siglos contra el cristianismo en ese gran país.
Antonino Fantosati (cuyo nombre de pila era Antonio Bompadre) nació en Trevi de Umbría el 16 de octubre de 1842. Su toma de habito fue en 1862, recibió el orden sacerdotal el año de 1865 y, fascinado por el llamado del Ministro general a favor de las misiones chinas, tomo la decisión en el 1867 de ir como misionero a China, donde llegó después de 66 días de navegación junto con otros religiosos, entre los que se encontraba su compañero de martirio, Fr. Elia Facchini.
Apodado pronto «Fantosat» (el virtuoso) por su presencia majestuosa y su aspecto inteligente, Fr. Antonino sirvió inicialmente en la misión de Scian-Kin; luego, durante 25 años, estuvo en Alto Hu-peh, y más tarde en Laohokow, en el río Han; su incesante actividad pastoral nunca disminuyó su piedad sacerdotal y la observancia de la vida religiosa franciscana. Tenía el don especial de solucionar cualquier problemática y de resolver los asuntos más intrincados. Tras la muerte del vicario apostólico Mons. Billi, Fr. Antonino le sucedió como administrador apostólico. Una vez superada la epidemia de peste, redobló sus esfuerzos para socorrer a los niños abandonados y llevar ayuda a los más pobres, lo que le valió la admiración de muchos paganos.
Sin embargo, se fueron complicando; en medio de una violenta ola de persecución, fue nombrado vicario apostólico del sur de Hu-nan y, finalmente, en 1892, consagrado obispo del territorio. Una desastrosa sequía mató a personas y animales con la propagación de epidemias, por las que los cristianos fueron objeto de las más extrañas calumnias. La persecución en Hu-nan estalló la noche del 3 de julio de 1900.
En una visita pastoral lejos de su residencia, se puso inmediatamente en camino para reunirse con sus fieles, lamentablemente su embarcación fue asaltada por unos alborotadores. Fue golpeado cruelmente y llevado a la orilla, para luego ser martirizado el 7 de julio de 1900, a los 58 años de edad, 33 de los cuales vivió en China.
Además de mons. Fantosati, recordamos a los Hermanos Menores mons. Gregorio Grassi, mons. Francesco Fogolla, Fr. Giuseppe Maria Gambaro, Fr. Elia Facchini, Fr. Teodorico Balat, Fr. Andrea Bauer y Fr. Cesidio Giacomantonio.
Véase Frati Minori Santi e Beati, a cargo de Fr. Silvano Bracci OFM y Sor Antonietta Pozzebon FMSC. Editrice Velar, 2009, pp. 376-387.