En la Iglesia franciscana de La Valeta, la Provincia de San Pablo (Malta) vive un camino de colaboración misionera con la India, Pakistán y Filipinas: una fraternidad internacional que acompaña a las comunidades migrantes y testimonia unidad en la diversidad.
Este año, la Navidad en la fraternidad franciscana de La Valeta (Malta) ha tenido un rostro nuevo y profundamente evangélico. Por primera vez, cuatro comunidades –maltesa, india, pakistaní y filipina– celebraron el nacimiento del Señor en la iglesia de los Hermanos Menores, compartiendo la Eucaristía, la oración y momentos de fraternidad en el convento. En una sociedad donde aún se perciben actitudes de racismo y desconfianza, esta experiencia se ha convertido en un signo de comunión y acogida.
El camino comenzó en 2023, cuando el Capítulo intermedio de la Provincia de San Pablo, en presencia del Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, OFM, pidió explorar nuevas colaboraciones dentro de la Orden para servir mejor a la sociedad. El Ministro provincial y el Guardián de La Valeta presentaron esta visión en la Curia general al Definidor general para Asia, Fr. John Wong, OFM, quien ayudó a establecer contactos con las Provincias de India y Filipinas y con la Custodia de Pakistán.
Fruto de este proceso, en 2024 llegaron a la fraternidad Fr. Thomas Manakuzhiyil, OFM, de la India, y Fr. Andro Fernandez, OFM, de Filipinas; en 2025 se unieron Fr. Arslan Amanat, OFM, de Pakistán, y Fr. Jhoan Pader, OFM, de Filipinas. Estos hermanos acompañan pastoralmente a las comunidades migrantes que se han ido trasladando a la iglesia de La Valeta: la comunidad india celebra tres veces por semana y ofrece catequesis dominical; la comunidad filipina, atendida durante años por Fr. Raymond Falzon, OFM, se reúne para la misa semanal y el coro; la comunidad pakistaní celebra también una vez por semana. Al mismo tiempo, los hermanos colaboran con la comunidad maltesa y algunos están aprendiendo la lengua local; Fr. Andro es capellán de la comunidad filipina en Gozo, a petición del obispo Mons. Anton Teuma.
La Nochebuena se vivió como una verdadera “cadena” de celebraciones: a las 18:00 la comunidad maltesa, a las 19:15 la filipina, a las 20:30 la india, a las 22:00 la pakistaní y, finalmente, a las 23:30 la misa de medianoche en maltés. Tras cada Eucaristía, las comunidades compartieron un gesto sencillo de fraternidad con el corte del pastel en el convento. En la memoria de todos está también la celebración conjunta del 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, donde se hizo visible que la fraternidad puede superar fronteras históricas y políticas, especialmente entre personas de India y Pakistán.
En paralelo, la Provincia de San Pablo, a través de la fraternidad de La Valeta, ha fortalecido la colaboración con Missio Malta para apoyar las misiones de la Orden. La campaña “800 sonrisas”, con motivo del 800 aniversario del tránsito de San Francisco, promueve la “adopción” educativa de niñas y niños en India durante diez años de escolaridad; hasta ahora se han “adoptado” más de 520, con el deseo de superar las 800. Con la ayuda de bienhechores se han apoyado proyectos pastorales y sociales en India y Pakistán, entre ellos una clínica móvil y pozos de agua, y también iniciativas en Filipinas.
Así, una pequeña fraternidad en el corazón del Mediterráneo se convierte en un signo de la dimensión misionera e internacional de los Hermanos Menores. Malta, tierra de encuentros y de paso, vuelve a ser lugar de hospitalidad y puentes entre pueblos. Desde La Valeta, las comunidades maltesa, india, pakistaní y filipina ofrecen al Señor de la Navidad un canto único, hecho de lenguas, músicas y rostros diversos, pero unidos en la misma fe y en el deseo de construir fraternidad que acerque a muchas personas a Dios.
Fr. Ramon Farrugia OFM