El Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, y el Definidor General para Asia-Oceanía, Fr. John Wong, visitaron recientemente la presencia franciscana en Nueva Zelanda. En la lengua maorí, Nueva Zelanda se llama Aotearoa, que significa “la Tierra de la Larga Nube Blanca”. La misión franciscana en este país forma parte de la Provincia ad instar de Australia–Aotearoa Nueva Zelanda. Durante la visita, el Ministro General y el Definidor estuvieron acompañados por el Ministro Provincial, Fr. Stephen Bliss.
La presencia franciscana en Aotearoa tiene una historia significativa. El primer grupo de frailes llegó en 1860 desde Francia e Italia. Sirvieron en tres misiones en las periferias, dos de ellas entre el pueblo maorí. Sin embargo, unos doce años después, tuvieron que dejar el país, ya que las condiciones no permitían mantener adecuadamente una vida fraterna y una misión franciscana. En 1938, un nuevo grupo de frailes australiano-irlandeses llegó para iniciar una nueva etapa de la misión. Hoy, la presencia franciscana en Nueva Zelanda está dedicada a San Andrés, patrono del primer fraile maorí, Fr. Andrew Young, fallecido en 1979.
El programa de la visita fue intenso y fraterno. En el St Francis Retreat Centre de Puketāpapa (Mount Roskill), los Ministros participaban en la Eucaristía y compartieron una comida con el Consejo del New Zealand Friars Minor Trust Board. Luego se reunieron con el obispo Steve Lowe de la Diócesis de Auckland. Un momento central fue el encuentro con todos los frailes en el Centro de Espiritualidad, seguido de la Santa Misa y una cena fraterna con los frailes, los Franciscanos Seglares, algunos religiosos y miembros del clero local, junto con feligreses y amigos.
Actualmente hay siete Frailes Menores en Aotearoa, todos residentes y al servicio en la Diócesis de Auckland: dos nacidos en Nueva Zelanda, tres en Indonesia, uno en India y uno en Vietnam. Esta composición internacional es un signo concreto del rostro universal de la Orden y representa una riqueza, pero también un desafío.
Entre las principales dificultades está vivir la fraternidad en un contexto de ministerios dispersos. Los frailes están llamados a servir a realidades pastorales muy diversas: los Pākehā (neozelandeses de origen europeo), los maoríes (pueblo indígena), las comunidades de las islas del Pacífico (Samoa, Tonga, Fiyi, Islas Cook) y numerosos fieles asiáticos provenientes de India, Sri Lanka, China, Hong Kong, Indonesia, Filipinas y Malasia.
Además, trabajan en una sociedad fuertemente secularizada: solo el 12% de la población se declara católica y el 53% afirma no tener ninguna religión. Como señaló el obispo Lowe, “la falta de espiritualidad conduce al individualismo, al egocentrismo y al aislamiento”.
En este contexto, los frailes renuevan su compromiso de vivir auténticamente la fraternidad: rezar y comer juntos cada día, reunirse semanalmente para un encuentro fraterno con una cena compartida, cultivar una comunicación abierta, organizar excursiones en común y privilegiar presencias pastorales comunitarias y servicios compartidos.
Su servicio evangélico se expresa en las parroquias y en el Retreat Centre, que ofrece un santuario espiritual en el corazón de la ciudad, abierto a personas y grupos de todas las tradiciones religiosas. También representan el rostro internacional de la Orden en Aotearoa.
En su intervención, el Ministro general exhortó a los frailes a vivir verdaderamente como fraternidad, a cuidar la formación permanente sobre las motivaciones de la vida franciscana y a desarrollar una misión fraterna común. Advirtió sobre el riesgo de identificarse en exceso con el ministerio parroquial e invitó a estudiar y aplicar la Ratio Evangelizationis de la Orden. Los animó a estar en medio del pueblo y a ayudar al pueblo de Dios a experimentar el carisma franciscano como una verdadera riqueza.
Durante el encuentro también se habló de la internacionalización de la Orden: la necesidad de ser verdaderamente peregrinos y extranjeros, capaces de ir más allá de las fronteras nacionales y culturales. Se recordaron los noviciados internacionales ya presentes en Filipinas, Italia y en varias Entidades africanas y sudamericanas, así como las casas internacionales de formación, como la de Lusaka. Además, se animó a los jóvenes frailes, antes de la Profesión Solemne, a vivir experiencias fuera de su propio país.
Fr. Stephen Bliss resumió así el espíritu del encuentro: “Lo que escucho es su estímulo para que cada uno de nosotros se comprometa a renovar nuestra fraternidad y nuestra vida como Franciscanos”.