Del 3 al 5 de marzo de 2026, el Ministro general, Fr. Massimo Fusarelli, y el Definidor general para Asia y Oceanía, Fr. John Wong, visitaron la misión de la Orden en Phnom Penh, Camboya. Se trató de la primera visita de un Ministro general de la Orden de los Hermanos Menores a esta presencia misionera, que forma parte de la Provincia de San Francisco en Vietnam. Durante toda la visita estuvieron acompañados por el Ministro provincial, Fr. John of God Nguyen Phuoc.
Con motivo del octavo centenario del Tránsito de San Francisco, el Ministro provincial llevó a Camboya reliquias de San Francisco, Santa Clara y Santa Coleta, que fueron expuestas para la veneración pública durante los diversos encuentros y celebraciones. Fue un signo sencillo, pero elocuente, de comunión franciscana y de arraigo en una historia que continúa dando fruto también en esta tierra, a pesar de los numerosos desafíos y sufrimientos presentes.
Camboya, país del sudeste asiático en la región de Indochina, tiene alrededor de 16 millones de habitantes. El 95 por ciento de la población es budista. Los católicos son aproximadamente 20.000, distribuidos en el Vicariato Apostólico de Phnom Penh y en dos Prefecturas Apostólicas. La mayoría de los católicos es de origen vietnamita. Algunas familias llevan más de un siglo en el país, pero muchas carecen de documentos oficiales y no tienen acceso a derechos civiles fundamentales, incluida la educación pública para sus hijos. También existen desafíos relacionados con el conflicto en curso entre Camboya y Tailandia, con los desplazados internos, el tráfico de personas y la creciente industria de las estafas en línea.
La presencia franciscana en Camboya tiene sus raíces en el siglo XVI, cuando frailes portugueses procedentes de Malaca llegaron al Reino jemer invitados por el rey. Sin embargo, aquella primera misión fue destruida en 1594, tras los ataques siameses. La misión actual nació de la invitación del Ministro general, en 2009, a la Conferencia de Asia Oriental para iniciar una presencia en este país. Al año siguiente, la iniciativa fue confiada a la Provincia vietnamita y, en agosto de 2010, llegó a Tuol Krosang la primera fraternidad misionera compuesta por tres frailes vietnamitas.
Tuol Krosang se encuentra a unos 20 kilómetros de Phnom Penh. Es un pueblo pobre, habitado por agricultores, pescadores y trabajadores jornaleros. Situado en una zona baja, cada año sufre una temporada de inundaciones que dura alrededor de seis meses. Muchos niños no pueden asistir a la escuela. En el pueblo viven unas treinta familias vietnamitas, junto con familias camboyanas, en un contexto marcado por discriminación y tensiones entre ambas comunidades.
Actualmente, la fraternidad de la Orden de los Hermanos Menores en Tuol Krosang está formada por cuatro frailes. Aseguran la atención pastoral en seis aldeas, la más lejana a unos 70 kilómetros. También gestionan dos pequeños jardines de infancia y dos pequeñas escuelas primarias que ofrecen solamente el primer y segundo grado de educación, debido a los limitados recursos económicos, tanto de los frailes como de las familias. Los frailes transportan a los niños desde aldeas cercanas, ofrecen becas, material escolar e incluso bicicletas para facilitar la asistencia. Visitan a las familias, ayudan en la construcción y reparación de viviendas y apoyan económicamente a madres embarazadas, ancianos y enfermos.
La fraternidad participa activamente también en encuentros del clero y de los religiosos, en retiros y en las actividades pastorales del Vicariato Apostólico. Cada fraile tiene responsabilidades e iniciativas propias, pero siempre vividas con un fuerte espíritu franciscano de apoyo mutuo y colaboración fraterna. Las relaciones con otros religiosos son buenas. En el país hay alrededor de cien religiosos, de los cuales setenta son vietnamitas.
La visión de los frailes es clara: evangelizar entre los camboyanos, ayudar a los migrantes vietnamitas a obtener documentación legal y a integrarse en la sociedad, ser un puente de reconciliación entre las dos comunidades y ofrecer oportunidades educativas a los niños pobres. Este año también han iniciado un centro para acoger a niños huérfanos, entre los 5 y los 12 años.
Durante la visita, Fr. Massimo y Fr. John pasaron tiempo con la fraternidad misionera, visitando la iglesia, el orfanato, el jardín de infancia y la pequeña escuela de Tuol Krosang. Celebraron la Misa con la comunidad migrante vietnamita de Bungchuk y compartieron una cena de Año Nuevo lunar con los responsables de la comunidad. También visitaron el Museo del Genocidio de Tuol Sleng, lugar de memoria del período de los Jemeres Rojos, donde, entre 1975 y 1979, hasta 20.000 personas fueron encarceladas y torturadas, con solo doce supervivientes confirmados. Cinco de ellos estaban presentes para recibir a los visitantes.
Los frailes también se reunieron con el Vicario Apostólico, Mons. Olivier Schmitthaeusler, y participaron en una celebración de apertura del Año Jubilar Franciscano junto con los religiosos y sacerdotes de Phnom Penh. Debido a las fuertes lluvias, no fue posible visitar dos aldeas camboyanas atendidas por la fraternidad, ya que las carreteras estaban inundadas.
En el diálogo con el Ministro general, el Ministro provincial afirmó: “Queremos una presencia franciscana aquí, para ayudar al Obispo a hacer crecer la fe y apoyar el desarrollo del pueblo. Desde el principio hemos construido y reparado iglesias y casas para los pobres”.
Fr. Massimo recordó a los frailes: “A través de ustedes, nuestra Orden está presente en esta Iglesia pequeña y joven, marcada por tensiones y conflictos. La presencia es la parte más importante de nuestro carisma. Su presencia aquí es garantía de la presencia de la Orden en Camboya”.
Fr. John Baptist Dung, uno de los primeros frailes misioneros en Phnom Penh, subrayó los desafíos de la misión, recordando que, entre los más pobres, aún no existe una verdadera cultura de la educación. El miembro más joven de la fraternidad, Fr. Anthony Dung, destacó la dimensión fraterna de la vida común y la necesidad de desarrollar recursos para ofrecer un futuro mejor a la población.
Los frailes esperan poder servir cada vez más a la comunidad jemer y acoger en la fraternidad misionera a frailes de otras Entidades de la Orden, para dar a esta presencia un rostro aún más internacional.
En su intervención a los religiosos y sacerdotes del Vicariato, Fr. Massimo recordó la imagen de la semilla con ocasión del octavo centenario del Tránsito de San Francisco. La semilla continúa creciendo, generación tras generación. También en Camboya, a través de la vida sencilla, pobre y fraterna de los frailes y con su perseverancia, esa semilla da fruto de misericordia, fe, fraternidad y paz.