La prolongación del conflicto en Medio Oriente hasta el sur del Líbano ha causado cientos de víctimas civiles y miles de desplazados. En Tiro, hay una fraternidad franciscana que ha abierto las puertas de su convento para albergar a familias que han sobrevivido a los bombardeos y no tienen un techo donde dormir. En dicha fraternidad viven Fr. Toufic Bou Merhi OFM, y Fr. Richa Pierre OFM; recabamos el testimonio de Fr. Toufic, Párroco latino.
¿Qué están haciendo por la población civil?
Si hay algo que sabemos hacer es ser franciscanos para la gente y entre la gente; nuestras puertas están abiertas, intentamos estar cerca de ellos. En estos momentos albergamos a más de 150 personas en el convento de Tiro, 70 son niños, el resto son mujeres y hombres. No les falta nada, gracias a los amigos que nos rodean; les hemos traído colchones y les ofrecemos agua, así como alimento tres veces al día. El gran problema es gestionar esta situación a nivel logístico y sanitario: no tenemos muchos baños, no estábamos preparados para recibir a tanta gente. Nuestro convento es pequeño, pero nuestro corazón es grande, de esta manera seguimos adelante...
¿Cómo logran dar de comer a tanta gente?
La Providencia, especialmente en estos tiempos difíciles, nos está dando lecciones. No sé de dónde y cómo viene la comida, la gente está llamando a amigos para ayudar, gente que ni siquiera conocemos está llamando al convento para ofrecer su ayuda.
¿Cómo está la situación en este momento?
Observamos el sufrimiento en todas partes, vemos a la gente que tiene miedo, que tuvo que abandonar su casa y no sabe adónde ir. Se guían por la Providencia. Para nosotros se trata de personas que no tienen religión ni color, nuestras puertas están abiertas a todos, nuestras manos están dispuestas a ayudar. Agradezco a todos los que piensan en nosotros y nos tienden una mano; en primer lugar, le agradezco al Señor la fuerza, la salud y todas las gracias que nos da. Estamos cerca de nuestro pueblo, de nuestros paisanos, de la gente que sufre, y junto con ellos gritamos ¡Basta de masacres, basta de guerra! La guerra no resuelve los problemas, no da la paz, sólo alimenta el odio; la guerra no da derechos, sólo destrucción. Sigan orando por nosotros; necesitamos muchas oraciones para que esta masacre termine, gracias a todos.
El Ministro general OFM, Fr. Massimo Fusarelli, declaró su cercanía a los frailes y a las víctimas de la guerra al sur del Líbano: «Estoy siguiendo estos días la situación en el Líbano a través de los hermanos de la Custodia de Tierra Santa y puedo escuchar la carga de dolor que supone la guerra y la muerte de tantos inocentes. Ahora vemos que la guerra se extiende a Medio Oriente y la preocupación es cada vez mayor. La paz parece imposible y, sin embargo, es precisamente ahora cuando debemos orar y esperar más, al igual que apoyar la vida y la esperanza de tantas personas que sufren las consecuencias del conflicto y de nuestros Hermanos Menores que permanecen siempre a su lado, aun a riesgo personal».
El Papa Francisco dirigió igualmente un mensaje a las víctimas del Líbano en su audiencia general del 25 de septiembre: «Me entristecen las noticias procedentes del Líbano, donde en los últimos días intensos bombardeos han causado numerosas víctimas y destrucción. Espero que la comunidad internacional haga todo lo posible para detener esta terrible escalada. ¡Es inaceptable! Expreso mis condolencias al pueblo libanés, que ya ha sufrido demasiado en los últimos tiempos».