Durante el mes de enero los hermanos de la Provincia franciscana de la Santísima Trinidad de Chile han vivido un tiempo fuerte y privilegiado de misiones marcado por el encuentro con las familias, de celebración de la vida y de la fe compartida, de reavivamiento y renovación del compromiso evangelizador de las comunidades cristianas, urbanas, rurales e insulares.
Misión en Angol
Desde el 4 al 11 de enero los frailes en formación inicial junto a su Maestro de profesos temporales, Fr. Luis Cisternas, OFM, vivieron una experiencia misionera muy enriquecedora y desafiante, en un contexto de comunidades urbanas, correspondiente a la Parroquia franciscana “San Buenaventura”, una presencia histórica de los Hermanos Franciscanos, en la diócesis de Temuco, Iglesia local visitada por dos Papas: Juan Pablo II en 1987 y por el Papa Francisco en 2018.
Los Hermanos se situaron en realidades urbanas, encontrándose con las familias y la diversidad de situaciones sociales, culturales y religiosas que implica los nuevos procesos urbanísticos y que retan la atención misionera y pastoral del servicio parroquial.
Las comunidades rurales de Vegas Blancas y Los Mellicos fueron misionadas por jóvenes de JUFRA – Chile, de las fraternidades “Semilla de Asís” (Coronel) y “Renacer Franciscano” (Mulchén), en compañía del Asistente espiritual nacional, Fr. Ronald Villalobos, OFM.
Las altas temperaturas del verano y el relieve en altura de la Cordillera de Nahuelbuta no fueron impedimento para que los misioneros visitaran a las familias con sencillez y alegría franciscana.
Misión en Chiloé
Del 7 al 14 de enero, frailes y laicos, en el espíritu de una fecunda misión compartida, vivieron un tiempo intenso de trabajo misionero en dos islas del Archipiélago de Chiloé: Quehui y Chelín, en el sur austral del territorio chileno, el último reducto de la colonización española anexada al territorio chileno hace 200 años.
Esta misión insular es parte de un proyecto trienal (2024-2026) de acompañamiento de las comunidades insulares, formación de los catequistas y laicos líderes, como los llamados fiscales y fiscalas; e igualmente, visitas a las familias, ancianos y enfermos; reforzamiento de la vida litúrgica y sacramental; apoyo a los jóvenes y niños en su proceso de maduración de la fe.
Esta misión pastoral y misionera de la Fraternidad Franciscana de Castro-Chiloé, es la presencia más austral de Chile y de la Orden; presencia ininterrumpida de 468 años; a estas tierras insulares llegaron por primera vez los primeros hermanos franciscanos en 1558 y la misión continúa con empeño y dedicación.
Fr. Luis Alberto Nahuelanca, OFM