El 22 de mayo de 2026 el Papa León XIV recibió en audiencia al Card. Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, y autorizó la publicación del Decreto relativo a las virtudes heroicas de la Sierva de Dios María Ana Alberdi Echezarreta (nacida María de la Concepción Cruz) abadesa de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas del Monasterio de “La Latina” de Madrid, nacida en Azcoitia, diócesis de San Sebastián, España, el 3 de mayo de 1912 y fallecida en Madrid el 27 de noviembre de 1998.
La Venerable María Ana Alberdi se santificó mediante la profesión de votos religiosos como monja en el monasterio de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas conocido como La Latina en Madrid.
Huérfana de padre y madre desde pequeña, vivió con sus tíos en un ambiente intensamente cristiano. Tras algunas experiencias formativas con comunidades religiosas, en 1932 ingresó en las Concepcionistas Franciscanas de Madrid. El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 obligó a las monjas a abandonar el monasterio y refugiarse en un lugar más seguro. Una vez restablecida la vida comunitaria, Sor María Ana fue nombrada maestra de novicias en 1947 y elegida abadesa por primera vez en 1953. Muy querida y estimada por las hermanas, fue siempre reelegida en sucesivos capítulos, animando y dirigiendo el monasterio durante 34 años, con sucesivas confirmaciones mediante indulto especial de la Santa Sede, con la única interrupción de tres años (1984-1987), durante los cuales fue vicaria. En 1963, la Madre María Anna fue elegida presidenta de la Federación Concepcionista Franciscana de Castilla, que agrupaba a unas trescientas cincuenta hermanas.
La Sierva de Dios ejerció su misión de gobierno con gran caridad hacia sus compañeras, con sabiduría y prudencia ante las necesarias adaptaciones de la vida claustral exigidas por el Concilio Vaticano II, con fortaleza y espíritu de iniciativa para la buena marcha del monasterio, siempre dispuesta a ayudar material y espiritualmente a quienes se lo pedían.
Tuvo también el gran mérito de saber poner en valor su rica experiencia espiritual en la revisión de las Constituciones de la Orden Concepcionista Franciscana, proponiendo a su familia religiosa la originalidad del carisma fundacional, a la vez franciscano y mariano. La Madre María Ana tuvo la alegría de poder vivir, en comunión espiritual con todos los monasterios concepcionistas del mundo, la tan esperada canonización de la fundadora, Santa Beatriz de Silva y Meneses, celebrada por el Papa Pablo VI el 3 de octubre de 1976 en la Basílica Vaticana. En 1993 celebró 60 años de vida claustral. En junio de 1998 contrajo su última y dolorosa enfermedad, aceptada con pleno amor a la cruz, y murió el 27 de noviembre, rodeada de una amplia fama de santidad.
La Causa de Beatificación fue iniciada en 2007 por el Postulador General de la Orden de Hermanos Menores, Fr. Luca De Rosa, OFM.