Del 18 al 24 de febrero de 2026, el Ministro general, Fray Massimo Fusarelli, y el Definidor general para Asia-Oceanía, Fray John Wong, visitaron la Fundación San Francisco de Asís en Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón. La visita tiene lugar en un momento significativo: han pasado casi 80 años desde que, a comienzos de 1947, los misioneros australianos e italianos llegaron a Aitape, en la zona occidental del Sepik. Se trata de un aniversario que invita a la gratitud y a renovar el compromiso con la presencia y la misión franciscana en esta tierra.
Papúa Nueva Guinea es un país tropical de extraordinaria belleza natural y rico en recursos y al mismo tiempo esta marcado por una gran pobreza y un subdesarrollo generalizado. La población es aproximadamente de 11 millones de habitantes: más del 25% está bautizado como católico y cerca del 95% se identifica como cristiano. Las tres fraternidades de la Fundación se encuentran en zonas de llanura, cerca del mar: en Aitape, en la capital Port Moresby y en Banaule, en la isla de New Britain.
Actualmente la Fundación cuenta con 18 frailes locales, junto con un misionero australiano, uno italiano y dos vietnamitas. Los frailes viven y sirven conforme a los valores franciscanos de humildad, pobreza y sencillez, en estrecha cercanía con el pueblo.
El Ministro y Definidor generales fueron recibidos con los honores tradicionales en Port Moresby y en Aitape, signo de la profunda estima hacia la presencia franciscana. El traslado de Port Moresby hacia Aitape necesitó de una hora y media de vuelo más cuatro horas y media de viaje por carretera en un vehículo 4x4, atravesando más de cincuenta ríos, muchos de ellos sin puente. Una geografía exigente que hace aún más evidente la generosidad de la misión.
Durante la visita, Fr. Massimo y Fr. John se reunieron con los frailes de las distintas comunidades, las Clarisas, las hermanas MFIC, miembros de la OFS y algunos sacerdotes y religiosos locales, entre ellos el obispo de Aitape, Mons. Siby Mathew HGN. Fue un tiempo de escucha, oración y compartir fraterno.
La Fundación está viviendo un tiempo de reestructuración, guiada por el Presidente de la Fundación, Fr. Paul Smith, con el acompañamiento del Animador General para las Misiones y Delegado general para Papúa Nueva Guinea, Fray Dennis Tayo. Después de una pausa de seis años, han vuelto las vocaciones: muchos jóvenes muestran interés por la vida franciscana. Actualmente hay seis postulantes y ocho aspirantes.
Los frailes OFM mantienen una relación fraterna y colaborativa muy estrecha con los frailes Capuchinos. Comparten un programa común de postulantado de dos años, con sede en la casa de postulantado capuchina en Madang, donde postulantes y formadores OFM y Capuchinos viven juntos. Además, durante la construcción del convento capuchino en Port Moresby, varios frailes capuchinos vivieron durante meses en la fraternidad de formación inicial de la Fundación. Este espíritu de comunión es un signo concreto de fraternidad franciscana.
En su encuentro con los frailes de la Fundación, el Ministro general subrayó que había venido “desde la otra parte del mundo” no para traer respuestas desde arriba sino para escuchar, orar y caminar juntos. Expresó su aprecio por el proceso de discernimiento que vive la Fundación, capaz de reconocer con honestidad lo que es bueno —la fraternidad sencilla, la cercanía a los pobres, el espíritu misionero, las nuevas vocaciones— y de nombrar con valentía las dificultades. “Custodien la fraternidad como su tesoro más precioso”, dijo, recordando que san Francisco construyó la Orden no con grandes estructuras, sino con hombres capaces de amarse y servirse mutuamente.
Al reunirse con el Consejo de la Fundación y los Guardianes, el Ministro general animó a vivir un liderazgo entendido como servicio fraterno, basado en una comunicación clara y en un acompañamiento personal de los frailes, especialmente de los más jóvenes. Insistió en la importancia de respetar y vivir las decisiones de los Capítulos y Consejos, comunicándolas con claridad y verificando su aplicación en el tiempo.
Sigue siendo grande la necesidad de nuevos misioneros capaces de integrarse en otras culturas de manera fraterna y colaborativa, especialmente con experiencia en formación y en servicios administrativos. Esto es esencial para sostener el crecimiento de la Orden en Papúa Nueva Guinea y para ofrecer a esta presencia un rostro cada vez más internacional.
Al final de la visita, Fray Massimo aseguró a los frailes el afecto de toda la familia franciscana en el mundo: “Son pequeños en número, pero grandes en su llamada. Que el Señor los bendiga y que san Francisco camine con ustedes”.