Capitulum Generale
Ordinis Fratrum Minorum
Portiunculae (S. Mariae Angelorum)
24.V.2003 - 21.VI.2003

email: comgen@ofm.org - Tel: +39-075-8043530 Fax: +39-075-8051283

   
 
04.06.2003


Saludo a fray Giacomo Bini, Ministro general
(fray Estêvão Ottenbreit)

¡Estimados hermanos!

Antes de que llegue el Delegado del Santo Padre para presidir la elección del Ministro general, me corresponde concluir el sexenio dando pública y oficialmente las gracias a fray Giacomo por su servicio como Ministro general de nuestra Fraternidad universal desde 1997 hasta hoy. Es un deber, pero un deber sumamente grato, pues tengo la certeza de interpretar los sentimientos de todos ustedes y de todos los Hermanos del mundo, a quienes ustedes representan.

En este momento, además de dar las gracias al actual Ministro general, fray Giacomo Bini, quiero dar también las gracias a los Ministros generales que hemos tenido después del Concilio: K. Koser, J. Vaughn y H. Schalück, Capitular. Durante este período especial de nuestra historia, cada uno de ellos ha guiado el camino de la Orden con su propia personalidad, competencia y entrega, sabiendo responder a las exigencias de los tiempos y a los retos que se le iban presentando a la Orden.

Tú, querido Giacomo, has tenido el privilegio, la alegría y la responsabilidad de guiar a la Orden durante el paso del segundo al tercer milenio.

Para mí es fácil captar y evidenciar tu contribución personal durante el sexenio que va a concluir. Y lo hago con la ayuda de una anotación que he leído en un “boletín provincial” al final de una de tus primeras visitas a los Hermanos como Ministro general. Me doy cuenta de que la anotación no es capaz de describir plenamente la “densidad” de tu ministerio de animación de la vocación y misión de los Hermanos que te fueron confiados en 1997. Pero creo que puede ser una buena síntesis de tu grande y profunda riqueza como Hermano menor. Decía el boletín: “Fray Giacomo Bini es un Ministro general para tocar.”

Y nosotros, querido Giacomo, te hemos “visto” así: como un Ministro para tocar.

Un Ministro para tocar significa, ante todo, un Ministro cercano. Es verdad: con tu sencillez fraterna, con tu interés por todo y por todos, con tu sonrisa espontánea y abierta te has hecho cercano al Papa, a los cardenales, a los obispos; sobre todo a los Hermanos y a los miembros de la Familia Franciscana. Y ser cercano a los otros para ti significaba y significa acoger, comprender, dialogar y animar. Creo que hoy puede afirmarse que tu cercanía a los Hermanos de todo el mundo ha inyectado “semillas de novedad” en la fértil tierra del corazón de muchos Hermanos.

Un Ministro para tocar significa, también, un Ministro concreto. Une vez más, en estos días, durante la primera semana de nuestro Capítulo general, reservada a tu Informe a la Orden, nos has dado una demostración magistral de concretez. Tus palabras dichas y escritas durante el sexenio para animar a los Hermanos, contienen una espiritualidad profunda; al mismo tiempo, hunden sus raíces en nuestra historia, en la que lo imposible puede volverse posible a quien se alimenta de fe. Tus continuas provocaciones han estado siempre acompañadas de indicaciones y de pistas para quien estuviese dispuesto a partir y a volver a empezar con confianza y valentía.

Un Ministro para tocar quiere decir, por último, un Ministro auténtico. Tu preocupación y tu empeño estaban constantemente orientados a la búsqueda de autenticidad, es decir, a descubrir el significado de nuestra vida. Te hemos visto siempre atento a no decir cosas que tú, con el Definitorio y con la Fraternidad de la Curia general, no hubieses intentado vivir. Puedes estar seguro: de todo cuanto has hecho en las visitas a los Hermanos, animando su vocación y alentándolos a “caminar” de todo cuanto has escrito para iluminar y orientar no sólo a los Hermanos sino también a cuantos comparten el carisma de Francisco y de Clara; de todo lo que has procurado hacer en el gobierno de la Orden emerge un testimonio radiante de Hermano menor que vive su vocación en la alegría de la conversión continua.

Querido Giacomo:

- Así te he visto como Vicario tuyo: Ha sido agradable ser compañero tuyo de viaje.
- Así te hemos conocido como Definitorio: Estos seis años han sido un período privilegiado de formación permanente para todos nosotros.
- Así te han experimentado los Ministros provinciales aquí presentes: Siempre has tenido una consideración especial por su ministerio no siempre fácil.
- Así te han considerado los Hermanos de nuestra Orden: Cercano, concreto, auténtico, un verdadero hermano y amigo.

Ahora podemos decir todos juntos, con alegría, al Señor: Gracias, Señor, Dios altísimo y Omnipotente, por este momento de fraternidad intensa y de alabanza; gracias por habernos dado en este sexenio al hermano Giacomo para estimularnos a vivir proféticamente la vocación-misión a la que nos has llamado.

A ti sea la alabanza y la gloria por cuanto has manifestado y realizado en él y por medio de él.


                   

help us


language nav language nav language nav language nav language nav language nav language nav
language nav language nav
language nav language nav language nav language nav language nav language nav language nav
language nav language nav language nav language nav
Designed and created by JA on 06.06.2003
Updated by JA for Communications Office - Rome
Best viewed with CSS and Javascript enabled browsers
Fill in our Guestbook Form - We appreciate your opinion